Niño 3 años: ¿Tendrá mutismo selectivo?

Hay niños que en ciertos ambientes se sienten incapaces de pronunciar una sola palabra. ¿Cómo les podemos ayudar para superar estas situaciones?

Se llama mutismo selectivo a un problema de inhibición del habla que se caracteriza por la incapacidad del niño para hablar en ciertas situaciones, mientras que en otras se expresa con normalidad. Para que exista dicho trastorno, este patrón de silencio debe observarse al menos durante un mes.

Síntomas y origen

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Los expertos coinciden en que no se trata de un desorden comunicativo, puesto que el niño entiende el lenguaje y puede expresarse perfectamente en otros ambientes, sino de tipo emocional. El niño con mutismo selectivo sufre mucho, por eso es normal que presente otros síntomas como ansiedad, mal humor, hipersensibilidad, miedos, berrinches...

Aún no se sabe bien por qué se produce esta alteración, pero se cree que existe un componente hereditario. Otros factores asociados pueden ser: un entorno estresante, la muerte de un familiar, el divorcio de los padres... Y está comprobado que es más habitual en niñas que en niños.

El mutismo se consolida cuando los padres, en un intento de que su hijo no lo pase tan mal, hablan por él, le justifican diciendo que es muy tímido, le dejan de exigir que responda y que participe en clase, se “acomodan” a esta dificultad...

Pautas que funcionan

No deben comportarse así, porque es contraproducente. Para ayudar a su hijo es más acertado que...

  • Le hagan reflexionar sobre lo que cree que sienten los demás cuando ven que él no dice nada.
    • No le etiqueten de muy tímido: las clasificaciones refuerzan las conductas que queremos eliminar.
      • Jamás le riñan por no hablar.
        • Es bueno que le enseñen a vestirse y a comer solo, para que sea más autónomo y se sienta más capaz.
          • Otra medida efectiva es propiciar sus encuentros con otros niños en ambientes no estructurados: el parque, un centro de bolas, la propia casa... Los padres pueden jugar un rato con ellos al principio, para facilitarles la comunicación.
            • Los juegos de simulación (hacer de maestros, tenderos...) son perfectos para estos niños, ya que les enseñan recursos para desenvolverse.
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              Si en cuatro meses el niño no mejora, hay que llevarle al psicólogo.

              ¡Qué útil!

              El Instituto de Mutismo Selectivo cuenta con una web (www.mutismoselectivo.com) en la que se recogen múltiples consejos sobre cómo encarar esta alteración. Es muy interesante el consultorio en el que los padres comparten los casos de sus hijos y reciben respuestas a todo aquello que les preocupa. La web informa, además, de las distintas terapias para superar este problema.

              Padres optimistas y esperanzados

              Es importante que los padres de un niño con mutismo selectivo intenten no agobiarse al ver que su hijo no habla, porque si éste se contagia de su angustia, tendrá menos recursos para vencer su problema.

              Deben ser positivos, convencerse de que su hijo acabará hablando en cualquier circunstancia y lugar y hacer todo lo posible para que el pequeño los considere sus aliados, no para enquistar su dificultad, sino para superarla. Que el niño los vea esperanzados y se sienta querido y aceptado por ellos pese a no hablar, le dará fuerzas para hacerlo.

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