¿En qué consiste un diagnóstico clínico de TDAH?

El Transtorno de Déficit de Atención e Hiperactividad puede ser diagnosticado tras un estudio clínico del niño. En función de los resultados obtenidos los especialistas pueden poner un tratamiento personalizado y adecuado en cada caso para poder combatirlo, aunque no siempre es necesario recurrir a la medicación.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

A día de hoy sólo existe el diagnóstico clínico para determinar este trastorno. No hay ninguna prueba neurológica o genética que determine el TDAH. “El diagnóstico evalúa al niño desde su nacimiento, sus factores de riesgo en el parto y el embarazo, su ambiente familiar, su coeficiente intelectual y su evolución general”, explica el psiquiatra de la Vall d´Hebron.

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En esta visita al especialista se descarta que el niño sufra otras patologías médicas con síntomas similares pero que no son TDAH (por ejemplo, hipotiroidismo, anemia, epilepsia), trastornos de ansiedad o depresivos y disfunciones del lenguaje como la dislexia. “También valoramos su capacidad visual y auditiva para descartar sorderas o problemas de visión”, insiste Josep Antoni Ramos.

Recientemente, la empresa Nesplora, en colaboración con el Servicio de Neuropediatría de la Clínica Universidad de Navarra, ha desarrollado un test de realidad virtual que, según afirman sus creadores, permite diagnosticar el TDAH con mayor precisión que cualquiera de los métodos existentes en la actualidad. Analiza el comportamiento del niño dentro de una clase escolar virtual, gracias a unas gafas 3D y un sensor en movimiento.

“El niño realiza una tarea mientras se le presentan distintos elementos de distracción propios de un aula escolar, lo que permite una evaluación completa en un entorno simulando el real”, aclaran sus responsables.

Tratamiento adecuado

La diversidad de síntomas que sufre un niño con TDAH en todas las áreas de su vida exige un tratamiento integral del problema, en el que intervienen diferentes disciplinas médicas (psicólogos, neurólogos, psiquiatras y pedagogos), además, por supuesto, de la propia familia y el colegio. “Es muy importante llevar a cabo un adecuado programa de intervención educativa que incluya sobre todo asesoramiento a los padres y a los profesores que están en contacto con un niño que padece este trastorno”, advierte el doctor Ramos.

Solamente en los casos muy graves, cuando la conducta está muy alterada, es cuando hay que acudir a la medicación. El fármaco que se administra a los niños pequeños en este caso es el metilfenidato, un estimulante que se encarga de regular el exceso de dopaminas, de forma que incrementa la atención. “Puede resultar paradójico darle a un niño con TDAH un estimulante, pero lo cierto es que ayuda mucho a controlar su estado de atención”, comenta el psiquiatra.

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