Niños muy sensibles que se emocionan enseguida

Algunos niños son muy sensibles y desde pequeñitos se compadecen del dolor de los demás. ¿Cómo hay que tratarlos para evitar que sufran tanto?

Marian es la madre de Iker, un niño de 5 años, y me pregunta si debe poner a su hijo la película “Bambi” o no. El pequeño se la pide a menudo, pero cada vez que llega la escena de la muerte de la madre se pone a llorar.

Se pone en el lugar del otro

Dado el interés del niño, aconsejo a Marian que le permita ver la película siempre que le apetezca. Y es que la tristeza forma parte de la vida, es la otra cara de la felicidad, y no es malo que el niño llore al ver esa secuencia impactante del filme: el llanto le ayuda a eliminar el estrés que le produce y cuando se le pase el soponcio se pondrá a jugar como si no hubiera ocurrido nada.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Además, al apenarse por la muerte de la madre de Bambi, Iker demuestra que tiene capacidad para comprender las emociones ajenas y para compartirlas. Es lo que llamamos empatía.

Esta emoción alerta al niño de la situación en la que se encuentra otra persona y despierta su conciencia social, su generosidad, su comprensión, su compañerismo...

Fomentar la empatía

Estas pautas resultan fundamentales para fomentar la capacidad de tu hijo de entender el dolor ajeno:

  • Ayúdale a reconocer y a poner nombre a sus propios sentimientos. Para ello debes decirle frases como “veo que estás enfadado”, “¿por qué estás tan contento?”, etc.
    • Sé empática con él. En lugar de ridiculizarle o de criticarle por tener miedo a las hormigas, por ejemplo, pregúntale por qué le asustan tanto.
      • Hazle preguntas sobre los sentimientos de los demás: “¿cómo crees que se sentirá Laura al ver que no la has dejado participar?”.
        • Háblale de tus propios sentimientos: “me he puesto nerviosa”, “me encantan las vacaciones”...
          • Léele cuentos que favorezcan la comprensión de las emociones.

            Ahora bien, si tu hijo es muy empático y sufre por todo el mundo, no te agobies. Él es así y la empatía es una característica muy positiva porque no sólo le producirá penas, sino también muchas alegrías, ya que se emocionará con la felicidad de los demás.

            Y esto le será muy útil en su vida de adulto, pues ser empático facilita las relaciones sociales.

            Lo que puedes hacer para que no sufra tanto es estar siempre ahí, dispuesta a escucharle en sus momentos de aflicción. Éste es el mejor consuelo que puedes darle.

            Cuestión de carácter y de educación

            Todos los bebés nacen con la capacidad de sentir empatía. Por ejemplo, en la guardería es fácil sorprender a un niño poniendo el chupete a un compañero que llora o avisando a la profesora para que ayude a alguien que se ha hecho daño.

            Publicidad - Sigue leyendo debajo

            El que unos niños sean más empáticos que otros es una cuestión que depende del carácter de cada cual, pero también de la educación, de lo que los pequeños viven a diario en su casa.

            Es indudable que si los padres son empáticos con su hijo, perciben sus emociones y se lo demuestran, el pequeño desarrollará esta capacidad mucho más que otro niño que se cría en un entorno frío y distante, en el que no se habla de cómo se siente cada uno ni se presta atención a las emociones propias ni ajenas.

            Publicidad - Sigue leyendo debajo