Llegan los celos

Vuestro primogénito apenas se acerca al bebé y cuando lo hace es para molestarle. No os extrañéis. Sólo necesita un poco de tiempo y apoyo para querer al recién llegado.

No es malo (aunque sí un poco complicado para vosotros) que vuestro hijo mayor sienta celos de su hermanito. Es una señal indiscutible de que es capaz de amar y de defender lo suyo.

¡Y cómo no va a luchar por conservar vuestra atención, ahora que estáis tan pendientes del bebé! Lo que pasa es que él lo defiende como sabe: molestando al pequeño, enrabietándose, negándose a todo...

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¡Adiós a los celos!

Hay muchas actitudes y acciones de los padres que ayudan al niño a superar sus celos. Os las recordamos:

  • Dejadle participar en los cuidados del pequeño. Sentirse involucrado en el gran acontecimiento familiar le ayuda a asimilar su nueva situación.
  • En la medida de lo posible, intentad mantener sus rutinas habituales: conviene que uno de los dos vayáis a buscarle al colegio, que le sigáis contando el cuento de buenas noches...
  • Avisad a las visitas de que cuando vayan a veros, saluden primero a vuestro hijo mayor para que se sienta protagonista. Y, desde luego, si llevan un regalo al recién nacido, que también compren un detalle al primogénito, aunque sólo sean unos cromos. El caso es demostrarle que él sigue teniendo su lugar en casa y continúa siendo tan importante para todos como antes.
  • Animadle a expresar cómo se siente ante la llegada del bebé. El simple hecho de poner palabras a sus sentimientos y de ver que le comprendéis mejorará su estado de ánimo y su predisposición hacia el hermano. Conviene que insistáis en la idea de que el bebé crecerá enseguida y se convertirá en su mejor compañero de juegos.
  • Hacedle ver que ser mayor conlleva muchos privilegios: acostarse más tarde, comer con vosotros...
  • Todos los días, dedicadle un ratito en exclusiva para ver fotos, hacer un dibujo... Llamadle “nuestro momento”. Esto hará que vuestro hijo mayor deje de sentirse desplazado.
  • Encauzad positivamente sus llamadas de atención y no os enfadéis con él si está más rebelde y protestón.

    Mimos para los dos

    A menudo los padres, para paliar los celos del primogénito, caemos en la tentación de deshacernos en halagos con él y no nos importa fingir desapego hacia el bebé (“es un pequeñajo”, “no nos deja en paz”...).

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    Esto, en un primer momento, puede consolarle, pero a la larga le crea sentimientos de inseguridad. Es comprensible que el niño piense: ¿y si dicen lo mismo de mí, porque les molesto por las noches?

    Lo ideal es no mostrar exceso de atenciones por ninguno e intentar dar el mismo cariño a los dos. Así, tanto el mayor como el pequeño van asimilando que, de alguna manera, son únicos y especiales para sus padres.

    SE COMPORTA COMO UN BEBÉ

    Es habitual que los “príncipes destronados” empiecen a portarse como bebés ante la llegada del hermanito: vuelven a hacerse pis encima, no quieren dormir solos por la noche... Lo hacen para intentar regresar a una etapa en la que se sentían más queridos y protegidos.

    Si vuestro hijo adopta estos comportamientos, procurad ser naturales con él y si os reclama el chupete o insiste en volver a comer papillas, acceded a sus deseos.

    Él mismo comprobará que esas cosas que de pequeño le satisfacían, ahora le aburren. Y muy pronto volverá a comportarse como los niños de su edad.

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