Con música aprenden los niños

La música es una gran profesora. Igual que hacen en la guardería, puedes utilizar canciones y bailes para inculcar diferentes rutinas o hábitos a tu pequeño.

¿Por qué lo haces en la guardería y en casa no?” Puede que ésta sea la pregunta que más repetimos a nuestros hijos al ver lo rebeldes que se muestran cuando les pedimos que recojan un juguete o que se laven los dientes, algo que hacen sin rechistar cuando están en la escuela infantil.

Sin duda, uno de los secretos para conseguir la misma efectividad que la guardería está en ser perseverantes en las rutinas y hacer cada día las mismas cosas a las mismas horas.

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Pero otro puede estar en recurrir a una gran maestra que emplean en estos centros y a la que no siempre prestamos la atención que se merece: la música.

Acompañar las principales enseñanzas con canciones infantiles es genial para los niños, porque les aporta seguridad emocional (¡se sienten tan bien cuando las cantan con mamá o con otros niños!), son divertidas y están llenas de gestos y movimientos.

Pero además, la gran ventaja de estas letras y estos ritmos repetitivos y pegadizos es que favorecen la capacidad de comprensión del pequeño, le ayudan a entender y le motivan a obedecer.

Lo hacen en la guarde

Canciones tradicionales, otras más modernas o inventadas... todas valen, según explica Silvia León, pedagoga y profesora de música: “No siempre nos acordamos o nos sabemos la canción perfecta para animarles, por ejemplo, a ir al baño a lavarse las manos.

No importa, siempre podemos buscar un tonillo e improvisar una letra que nos parezca adecuada. Hay que echarle un poquito de imaginación”.

Por ejemplo, con la música de “Cumpleaños feliz” se puede inventar una divertida canción para el momento de lavarse las manos: “a lavarse muy bien, a lavarse muy bien, a lavarse, a lavarse, a lavarse muy bien”. Y después hay que repetir esta misma canción cada vez que el pequeño tenga que realizar la misma acción.

También se emplea el mismo sistema para inculcar otros hábitos, como lograr que el niño guarde sus juguetes después de jugar. En las clases de estimulación musical que imparte Silvia en Madrid, siempre se canta “a guardar, a guardar cada cosa en su lugar..”. “Es mano de santo.

Los niños se levantan y vienen hacia mí, algunos caminando y otros gateando, y sin protestar dejan el instrumento en la caja que les ofrezco”, dice la pedagoga.

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Ponlo en práctica

Al aplicar esta técnica en casa hay que recordar que este comportamiento se consigue de forma progresiva, armándose de paciencia y cantando siempre la misma canción en el momento preciso.

Teniendo esto en cuenta podemos utilizarla desde que el niño es pequeñito. Pero sin olvidar que “con los bebés hay que tener más paciencia, porque al recoger, por ejemplo, ellos no sueltan voluntariamente ningún objeto hasta que cumplen más o menos el año.

Aún así, nosotros cantamos y llevamos la mano del niño hasta la caja y acariciamos suavemente el dorso de su mano para que sea él quien realice el acto de soltar”, cuenta Silvia León.

En todo caso, te resultará más fácil inculcarle hábitos si tiene un hermano mayor, ya que los bebés aprenden mucho al ver actuar a otros niños que saben hacerlo, por imitación y por repetición.

El último éxito

A medida que nuestro hijo va creciendo podemos aplicar este mismo sistema para ir inculcándole nuevos hábitos, como sentarse bien en la mesa, comer la verdura, ir a la cama sin protestar...

Eso sí, para que el sistema funcione es muy importante que no nos limitemos a cantar sin más: “La música es una gran vía de comunicación y acercamiento, pero resulta aún más efectiva si las canciones se acompañan de gestos (acciones de lavarse las manos, cepillarse los dientes, etc.), de sonidos (voces de animales, instrumentos y objetos sonoros...) y de movimientos (identificar partes del cuerpo, aprender a caminar lento y rápido, de puntillas y marchando...)”, nos explica Silvia León.

Además, en niños que ya van al colegio una idea divertida es coger la canción que esté de moda en ese momento y adaptarle la letra que queremos. Como ya se sienten atraídos por esa canción, estarán mucho más receptivos a escucharla.

Y gracias a esta atención extra podremos fijar en su mente otros aprendizajes que a nosotros nos parecen fáciles, pero que para ellos pueden ser complicados, como distinguir todos los colores, conocer las letras y los números...

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