Consejos para discutir sin enfadarse

Discutir sin enfadarse es posible. Lo primero es ponerse en el lugar del otro e intentar comprenderle. Y lo más importante, no os perdáis nunca el respeto.

¿Se puede discutir sin llegar al enfado?

Mantener la calma durante una discusión no resulta nada sencillo y lo más fácil es perder los nervios. Pero podréis evitar llegar al enfado si seguís a rajatabla estos consejos:

Hablad sin criticaros

No deis por sabido lo que piensa o siente el otro y tampoco le critiquéis. Dadle un margen de tiempo para que pueda hablar de sí mismo, de sus sentimientos.

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Buscad un momento de tranquilidad

Debéis estar calmados y disponer del tiempo suficiente y del espacio adecuado (¡nunca delante del niño!) para negociar posibles soluciones. El cansancio no ayuda nada: quita las ganas de dialogar y ceder y hace que los ánimos se exalten.

Centraos en el aspecto que queréis modificar

No caigáis en la trampa de iros por las ramas y acabar enzarzados en discusiones inútiles (y muchas veces destructivas). Mantened a raya los antiguos rencores.

No os cerréis en banda

No existe una única manera de hacer bien las cosas; no os empeñéis en llevar la razón.

Si os ponéis nerviosos, daos una tregua

Así podréis meditar a solas e incluso pedir opinión a otras personas. Recordad que un pacto suele requerir varias sesiones y que llegar a él siempre depende de la actitud que adoptéis los dos.

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