Mamá, ¿cuándo es ayer? ¿Y mañana?

Tu hijo, de 5 años, aún es pequeño, pero ya puede aprender a utilizar las palabras que indican tiempo: hoy, ayer, luego, pronto... Ayúdale a hacerlo bien.

El tiempo es un concepto abstracto: no se puede ver ni tocar. Por eso el paso del tiempo y la secuencia del mismo resultan tan difíciles de entender para la mente de los niños.

Ellos viven en el presente, no se plantean lo que ocurrirá en el futuro, por próximo que esté, ni tienen conciencia de haber protagonizado un pasado.

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Así entiende el niño el transcurrir del día

Aun así, tu hijo ya tiene edad para empezar a asimilar que el tiempo es algo que transcurre de forma continua.

Ten en cuenta que a los 5 años el mundo sigue girando en torno a él y que su comportamiento se guía por referencias conocidas, por eso te será más fácil captar su interés si utilizas ejemplos prácticos basados en sus propias acciones: “por la mañana te levantas, te lavas la cara y desayunas”, “por la noche tienes que dormir para recuperar energías y poder jugar mucho al día siguiente”... Estas nociones amplias y concretas ayudarán a tu pequeño a ir entendiendo la evolución de la jornada y la continuación del día y la noche.

Recuerda que todo lo aprende mejor a través del juego, así que para enseñarle estas nociones también debes utilizar calendarios y relojes infantiles, cuentos en los que aparezcan la luna y el sol... Así le costará menos familiarizarse con la idea de “movimiento” imparable del tiempo.

El niño necesita referencias temporales concretas

Hay niños que lloran cuando se quedan en el colegio o en casa de algún familiar. Lo hacen porque como no se orientan en el tiempo, no se hacen a la idea de cuánto falta para volver a reunirse con sus padres.

Si tu hijo es uno de ellos, no le digas que volverás a tal hora, porque no te entenderá, para él es más claro que le des una referencia asociada a una actividad suya. Por ejemplo, dile que irás a buscarle cuando se despierte de la siesta, o por la tarde, después de la merienda. Así poco a poco irá conociendo los distintos momentos que hay en un mismo día.

Para que entienda los conceptos de ayer, hoy y mañana no hay nada más efectivo que ayudarle a recordar lo que hicísteis el día anterior, planear juntos lo que haréis el siguiente e insistir en que el día que estáis viviendo se llama “hoy”. Pregúntale que tal se lo pasó en el cumpleaños de su amiga o qué se va a llevar de piscolabis al colegio, para que vaya afianzando estos conceptos.

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A base de repetir también descubrirá que las secuencias de siete días se llaman semanas y que en ellas cada día tiene un nombre distinto. Si todos los lunes va a kárate o todos los viernes a ballet, aprenderá este concepto mucho antes.

La idea del ciclo vital en el niño

El concepto tiempo está íntimamente ligado al hecho de que somos mortales y los pequeños, a los 5 años, todavía no tienen asimilada esta idea. Creen que han existido siempre y que perdurarán por los siglos de los siglos.

Para que tu hijo entienda que todo lo que empieza tiene un final le vendrá muy bien que practiquéis juntos la jardinería. Contemplando cómo la semilla que habéis plantado se convierte en un tallito, después en una planta y luego en una flor, que al cabo de unos días se marchita, le será más fácil contactar con la noción del ciclo vital.

Si comienza a hacerte preguntas sobre si os vais a morir, no le mientas, respóndele claramente que sí, pero que será dentro de tanto tiempo que no merece la pena que empecéis a preocuparos por ello.

Los niños tienen poca noción del tiempo

  • A los niños les cuesta cambiar de actividad porque al no tener una noción clara del tiempo, se entregan totalmente a lo que están haciendo y todo lo demás carece de importancia.
    • Esta falta de noción temporal también explica por qué no temen llegar tarde a los sitios y por qué les resulta tan curioso ver las fotos de bebés de sus padres. No se hacen a la idea de que ellos también fueron pequeños.
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