Juegos de mesa para niños mayorcitos

Son muy beneficiosos para los niños porque les enseñan a respetar ciertas normas y a aceptar que unas veces se gana y otras no.

Vuestro hijo ha crecido y madurado mucho: tiene una buena memoria, sabe contar bastante bien, se expresa con un vocabulario considerablemente amplio, se relaciona cada vez mejor... Todo ello le permite aprender las reglas de algunos juegos de mesa sencillos y disfrutar de ellos con otros niños e incluso con vosotros. ¡A ver quién gana y quién pierde!

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CUÁNTO LE ENSEÑAN LOS JUEGOS DE MESA

Tener la oportunidad de compartir estos juegos, que él considera “de mayores”, estimula su entusiasmo y sus ganas de superarse. Pero además, con ellos aprende a someterse a unas reglas de comportamiento establecidas, válidas para todos.

Esperar su turno, observar lo que hacen los demás, preparar su estrategia para el contraataque... Son “tareas” que le obligan a ejercitar sus capacidades de atención y concentración y a utilizar sus reflejos.

Hay juegos de lo más variados, pero todos resultan beneficiosos para vuestro pequeño: los de letras porque despiertan su interés por la lectura, los de números porque le inician en las sumas y restas, los de relacionar imágenes porque le ayudan a desarrollar la memoria visual y amplían sus conocimientos sobre los animales o la geografía...

Todos son idóneos para que vuestro hijo aprenda a ganar y a perder, una lección que le ayudará a tolerar los contratiempos y las frustraciones de la vida.

CÓMO JUGAR A JUEGOS DE MESA CON ÉL

Al niño de esta edad le cuesta admitir la derrota (seguro que al vuestro también). Reacciona mal ante ella porque aún es un poco egocéntrico, cree que sus deseos se cumplirán por el simple hecho de ansiarlos y le desconcierta que otros le superen.

Los padres solemos dejar ganar a nuestro hijo porque sabemos que está en inferioridad de condiciones, pero actuar así con él es un error, porque contribuimos a que el pequeño crezca con la idea de que es invencible y cuando juegue con otros niños y pierda, le costará más aceptar la realidad, algo que puede acabar afectando a sus relaciones sociales.

Pero claro, tampoco debemos ganarle siempre porque se aburriría. El secreto para que pueda disfrutar y aprender de estos juegos sociales radica en adaptar algunas reglas para que él compita en condiciones más favorables, sin que dejen de suponerle un reto.

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Además, es bueno que una vez terminada la partida razonemos con él que en esta ocasión ha ganado mamá porque ha actuado de tal manera en lugar de hacerlo de otra. Así aprenderá a jugar mejor.

LO IMPORTANTE ES PARTICIPAR EN LOS JUEGOS DE MESA

Para que vuestro hijo se implique en la actividad lúdica con alegría, disfrutando de ella sin pensar en cuál será el resultado final, debéis seguir estas indicaciones:

  • Evitad transmitirle la idea de que para sentirse bien necesita ser el mejor y destacar en todo. Sed menos críticos con sus errores y celebrad sus aciertos con entusiasmo.
    • Respetad las normas del juego y aceptad la victoria y la derrota de la manera más natural. Vuestro ejemplo es la lección más eficaz para él y no tardará en imitaros.
      • Facilitadle las relaciones con otros niños y no intervengáis en sus juegos: la práctica es la manera más evidente de comprobar que unas veces se gana y otras se pierde.

        Y un último apunte: si vuestro hijo está desanimado porque siempre pierde cuando juega, enseñadle vídeos de cuando era pequeño para que vea cómo se caía y se levantaba para seguir andando, cómo se manchaba hasta que aprendió a manejar la cuchara, cómo garabateaba hasta que se soltó a pintar... Le servirá para darse cuenta de que el esfuerzo y la ilusión son imprescindibles para poder superarse.

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