El cuento de feliz noche

A todos los niños les gusta que sus padres les lean antes de dormir. Pero entre los 2 y los 4 años, cuando en su mundo surgen muchos miedos e inseguridades, el cuento de buenas noches cobra aún mayor importancia.

El baño, el pijama, la cena en familia, jugar un ratito tranquilo, cepillarse los dientes y... ¡el cuento con mamá o papá! Este ritual del final del día beneficia enormemente a tu hijo, porque como se lo sabe, le permite anticiparse a lo que viene después y esto le da tranquilidad, una sensación imprescindible para poder conciliar el sueño y descansar bien.

LE HACE SENTIRSE QUERIDO

Pero aún hay más. Cuando llegas a la última fase del ritual y lees a tu hijo el cuento de buenas noches, le demuestras que te encanta compartir este momento con él, tras un largo día en el trabajo y en el colegio, por eso le dedicas toda tu atención. Al captar tus sentimientos, tu voz, tu entonación, tus explicaciones y tus comentarios se convierten en algo mágico para tu pequeño. Y es que mientras que los cuentos que le lees por el día sirven para enseñarle palabras y conceptos (a esas horas está menos cansado y más atento), el de la noche tiene unas finalidades muy distintas: hacer que se sienta querido, relajarle y ayudarle a dar el paso de la actividad al reposo. ¡Qué manera tan estupenda de acabar el día!

Este momento es tan agradable para tu hijo que te pedirá que le leas un cuento y otro, pero debes mantenerte firme y decirle algo como: “No cariño, ya sabes que sólo leemos uno o dos cuentos cada noche, ahora te toca dormir”. Aunque te cueste, piensa que ponerle este límite le hace mucho bien, pues le proporciona una reconfortante sensación de protección (“mi mamá no me da lo que le pido porque ella sabe lo que es bueno para mí y yo no”).

SIEMPRE QUIERE EL MISMO

Tampoco te extrañes si tu hijo te pide el mismo cuento todas las noches. Tiene un motivo: oír la misma historia, las mismas palabras y el mismo desenlace le da seguridad. Ten en cuenta que durante el día vive muchas experiencias nuevas y desconcertantes (un compañero le pegó, vio una araña en el jardín...) y escuchar una historia en la que las cosas transcurren de un modo predecible, pone orden en su cabeza.

Al elegir el cuento de buenas noches de tu hijo debes respetar dos pautas: que se ajuste a su estadio madurativo (recuerda que no tiene por qué corresponder con su edad, porque cada niño sigue un ritmo de maduración diferente) y que trate sobre una situación agradable que le resulte conocida (el colegio, los amigos, la familia, una visita al zoo...). Así vivirá la historia más intensamente, le ayudará a “desconectar” del ajetreo del día y dormirá mucho mejor.

HISTORIAS CON VALOR TERAPÉUTICO

En caso de que tu pequeño tenga temores, dificultades con el orinal o “pelusa” del bebé, sí puedes aprovechar la noche para leerle un cuento que trate sobre su circunstancia. Gracias a él conocerá términos para poner nombre a sus emociones e irá captando su mensaje a nivel inconsciente, lo que le ayudará a superar su situación. No es necesario que le expliques la relación entre el cuento y sus problemas. Él sabrá incorporar sus propios sentimientos y pensamientos a la historia que escucha. En esto consiste el valor terapéutico del cuento.

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