La experiencia de ser abuelos

 

C.F.: ¿SEGUÍS LAS DIRECTRICES DE LOS PADRES AL PIE DE LA LETRA?

Juan Ignacio: Sigues sus normas básicas, pero añades un poquito de sal y pimienta en pequeñas cosas en las que te puedes desviar. Pero la directriz es de ellos, ¡son sus padres!

Javier: Sí, introduces una nota de diferencia, pero respetando sus reglas: “Hoy, como estamos con el abuelo, podemos hacer tal cosa, ¡pero sólo hoy!”. También comparto reflexiones con mi hija. Por ejemplo: “¿Dónde está el punto en que se tiene que defender o, en cambio, ser bueno y dejar que le peguen?”.

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Manuel: Los padres de hoy se implican mucho. Y los dos. Mi hijo hace exactamente lo mismo que su mujer, así que ese aspecto ya está cubierto. Yo lo que aporto es el valor añadido de la distancia que implica su edad y la mía. Pero no entro en más. Me permito ser un poco más condescendiente con cosas que creo no les van a perjudicar, como comprarles un helado o unos ganchitos. Pero sigues el guión de la madre, sobre todo si la madre no es tu hija. Trato de no enfrentarme con los padres bajo ningún concepto.

Javier: Me parece importante ese apunte, el hecho de que la madre sea o no hija tuya. Yo tengo tres hijos (un chico y dos chicas) y nietos de todos, y creo que es un poco diferente. Voy a echarle un poco la culpa a mi mujer (risas): creo que para las mujeres, los hijos de las hijas son más cercanos. Quieren estar en el parto, están más pendientes de ayudarla en todo... Así se crea una relación mayor de la abuela con los nietos que son hijos de sus hijas. Y nosotros, pobres, vamos arrastrados, ¡qué remedio! (risas y asentimiento general). Por eso de vez en cuando me toca poner orden y decir: “Oye, que éste es tan nieto nuestro como este otro”. No hay que descuidar detalles, ni visitas...

C.F.: ¿LOS ABUELOS CUIDAN DE SUS NIETOS IGUAL DE BIEN QUE SUS ABUELAS?

Manuel: Mi mujer sabe resolver mejor las cosas cotidianas. Yo no me impliqué cuando mis hijos eran pequeños en cosas tan básicas como cambiar pañales. Me iba temprano, volvía tarde... En nuestra generación nuestro papel era traer dinero a casa y eso te liberaba de la crianza. Ahora me veo más entregado, pero soy menos eficaz que la abuela.

Javier: Las abuelas se ocupan más, pero nosotros aportamos cosas distintas. A un niño, cuando le levantas en brazos y juegas con él y le provocas, le motivas. Este tipo de atención es complementaria y necesaria.

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Juan Ignacio: Sí, jugar al fútbol, como dices... Son dos roles distintos.

Manuel: Mi mujer duerme a la pequeña y yo la atiendo si se despierta y llora. He asumido ese rol porque ella tiene el sueño más pesado y le da seguridad. Nos complementamos.

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