Todavía no pronuncia bien

Es probable que tu pequeño confunda los sonidos ‘s’ y ‘z’ al hablar. A su edad aún son normales estos defectos en la pronunciación, pero conviene estar atentos a su evolución para evitar que se perpetúen.

Entre los 3 y los 5 años son habituales los trastornos de la articulación de la palabra, las llamadas dislalias. Estos defectos suelen desaparecer solos con el tiempo y la maduración del pequeño, por eso se llaman “dislalias de evolución”.

CUESTIÓN DE HORMONAS

Entre los problemas de pronunciación más comunes están el ceceo y el seseo. En el ceceo el fonema s se pronuncia como si fuera z. El niño dice “zopa”, “ceñorita”... Y en el seseo ocurre lo contrario: el pequeño dice palabras como “sapato” y “sebra”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Si observas en tu hijo alguno de estos trastornos no te preocupes, porque lo más probable es que antes de que cumpla los 5 años se le haya corregido. Sólo deberás llevarle al pediatra si además de este defecto en la pronunciación presenta otros problemas, como dificultades para hacerse entender, mala coordinación corporal y lentitud en los aprendizajes escolares.

El médico comprobará si sufre alguna deficiencia auditiva, problema respiratorio o alteración de los órganos fonoarticulatorios y según su diagnóstico te derivará al especialista que considere más oportuno.

Pero si el problema de tu pequeño es un simple trastorno de la evolución o se debe a un aprendizaje incorrecto, tú puedes ayudarle a mejorar.

CONTIGO PUEDE APRENDER

Quizá pronuncie mal porque no coloca correctamente los órganos que producen los sonidos. Para emitir el sonido s la lengua tiene que estar pegada a los incisivos inferiores y para conseguir el sonido z la punta de la lengua debe elevarse hacia los incisivos superiores asomando ligeramente.

Explica esto a tu peque mostrándole cómo realizas tú estas posiciones. Otros ejercicios útiles son hacer gestos exagerados frente al espejo (mover la lengua fuera de la boca, poner morritos...) y los que ayudan a controlar el aire (soplar una vela flojito para que se mueva la llama y fuerte para que se apague, beber con pajita...).

Durante el proceso de corrección ten paciencia y para no restar seguridad a tu hijo, no le corrijas de continuo ni delante de otras personas. Felicítale por sus progresos y verás cómo no tarda en empezar a pronunciar bien.

Publicidad - Sigue leyendo debajo