El arte de consolarle

Todos los pequeños se hacen daño alguna vez y necesitan el consuelo de mamá o de papá.

¿Cuáles son las formas adecuadas de aliviar a los niños de tan corta edad?

El niño de 2 años ya tiene cierta autonomía: corre por la casa, intenta alcanzar los objetos que le llaman la atención, se esconde donde no debe... Su afán por explorar hace que sufra diversos percances: tropieza, se cae, se pilla...

Llora desconsolado y sus padres acuden a consolarle dándole un beso, haciéndole una caricia o cogiéndole en brazos. Y esto es justo lo que necesita para sentirse un poco mejor.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

DOLOR Y SUSTO

Cuando un niño pequeño se hace daño, no sólo siente dolor físico, sino también psíquico.

Le asusta que algo malo le pueda pasar y que sus padres no sean capaces de evitarlo, como sí podían hacer tiempo atrás, cuando aún no andaba. Se da cuenta de esta realidad y junto al daño físico siente cierta decepción por el hecho de que la vida no esté exenta de peligros.

Por todo ello tu consuelo es básico para tu hijo. Al prestarle atención, su universo emocional vuelve a estar en paz.

COMO ACTUAR CON EL

A la hora de consolarle es importante que tengas en cuenta algunas pautas:

  • Reconoce sus sentimientos y tómalos en serio, diciéndole algo como “claro, te has chocado contra la puerta y ahora te duele la cabeza”. Así le ayudas a concretar qué le ha pasado, le enseñas cuál es la palabra ideal para expresar el dolor (a su edad aún le falta vocabulario para contarte lo que siente realmente) y le demuestras que te importa lo que le ocurre.
    • Intenta no asustarte ante su caída o golpe. Si tu cara refleja susto, tu pequeño llorará más. Cúrale el chichón o la herida y actúa con calma y seguridad. Así le transmites que estos percances son algo normal en la vida.
      • Cógele en tu regazo y dale un beso. Según Desmond Morris, biólogo y gran conocedor del desarrollo infantil, dar un beso a los pequeños en la zona dolorida es un ritual que se remonta a tiempos muy antiguos. Con esta acción se alejaban los malos espíritus que causaban el dolor. A lo largo de los años se perdió este significado, pero se quedó el rito del beso. Y es que al besar al pequeño se envían señales a la médula espinal y ésta, a su vez, las transmite a la zona del cerebro donde residen las emociones del bienestar y de la felicidad. Es por ello por lo que las caricias y los besos calman a los pequeños.
        Publicidad - Sigue leyendo debajo
        • Cantarle el “cura, sana” es otra táctica muy sabia y efectiva, pues le hace centrar su atención en la letra de la cantinela, no en el dolor.
          • Ponerle una tirita en la zona que se ha golpeado, aunque no sea necesaria, es otra medida que funciona de forma casi inmediata, porque el pequeño se siente atendido.
            • Y también le aliviará mucho que le des agua, porque mientras se concentra en beber se olvidará del asunto que le ha hecho llorar.

              En cualquier caso, déjale que llore un ratito. El llanto le ayudará a descargar la tensión y a recuperar el equilibrio.

              Publicidad - Sigue leyendo debajo