¡Ya se ha descalzado!

A todos los niños les encanta quitarse los zapatos. ¿Qué se esconde detrás de esta manía? ¿Es tan nociva como piensan la mayoría de los padres o, por el contrario, es beneficiosa para la salud de los pequeños?

El arco plantar de los niños se define entre los 12 meses aproximadamente, cuando empiezan a andar, y los 3 años.

Hasta entonces, uno de los mejores ejercicios para que esta formación se produzca adecuadamente es que los pequeños caminen descalzos.

Así que ya sabes: cuando tu hijo se quite los zapatos en casa, no se los pongas y anímale a desplazarse de un sitio a otro. Él se mostrará encantado porque descalzo se siente más cómodo y tiene más libertad de movimientos.

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MÚLTIPLES VENTAJAS

Y en cuanto a ti, no debes preocuparte por nada. Piensa que caminar sin zapatos, además de ayudar a que las plantas de sus pies vayan adquiriendo fuerza y una forma arqueada, reporta otras muchas ventajas a tu pequeño:

  • Mejora su estabilidad, porque perfecciona la capacidad de agarre de sus pies al suelo y fortalece sus tobillos. Esto, a su vez, le proporciona seguridad al andar y le ahorra caídas.
    • Le permite verse los deditos y hacerse una idea más acertada de cómo es su cuerpo y cuáles son sus límites.
      • Le ayuda a conocer las diferentes texturas y temperaturas del suelo, una exploración muy beneficiosa porque estimula su desarrollo cognitivo.
        • Evita que los pies le suden, lo que le mantiene lejos de posibles hongos.

          Seguro que, como a todas las madres, a ti también te inquieta la posibilidad de que tu hijo se constipe por ir sin zapatos.

          Pues bien, la posibilidad es bastante remota por dos motivos: porque vuestra casa estará calentita (que ronde los 24 ºC es lo ideal) y porque los pies de los bebés están recubiertos por una capa de grasa que los aísla del frío. De todos modos, si no te quedas tranquila, ponle unos calcetines que tengan la suela antideslizante, para evitar posibles resbalones y caídas.

          Eso sí, estos beneficios cambian radicalmente si tu hijo se quita los zapatos en cuanto salís de casa, porque en la calle sí puede constiparse y pincharse y además, si pierde un zapato cada dos por tres, te gastarás una fortuna en la zapatería.

          PARA QUE NO LOS PIERDA...

          Le resultará más difícil quitárselos si le pones un trocito de velcro fino en la parte inferior de cada calcetín y otro en el interior de cada zapato.

          Y si lleva zapatos de cordones, moja éstos antes de atarlos, para que las lazadas se mantengan más tiempo.

          Otra idea es adaptar una red en su sillita de paseo, para que en caso de que se quite un zapato caiga en ella y puedas volver a ponérselo enseguida.

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