El secreto para conseguirlo

EL SECRETO PARA CONSEGUIRLO

Para tener éxito a la hora de imponer las primeras normas a vuestro pequeño, recordad estas pautas:

  • Antes de decir algo al niño debéis hablar entre vosotros y poneros de acuerdo en lo que vais a prohibirle y permitirle, porque si cada uno le indicáis una cosa, no sabrá a qué atenerse y le crearéis inseguridad. Y, lo que es peor, aprenderá a acudir al progenitor más “manejable” para lograr salirse siempre con la suya.
  • Mostraos firmes y no cedáis ante sus protestas. Si os derrumbáis al verle llorar, le habréis enseñado la clave para conseguir siempre lo que quiere.
  • Procurad que las normas sean pocas (no podéis pasaros el día entero diciéndole “no”), pero claras y no negociables (la hora de dormir, no cruzar solo la calle...). Al mismo tiempo, dejadle decidir en los asuntos banales, como el sabor del yogur que se va a comer o el color del jersey que le vais a poner. Así, al comprobar que en unos asuntos tiene voz y voto, le costará menos aceptar que en otros tiene que hacer lo que le mandáis.
  • Sed coherentes con vosotros mismos. Lo que hoy es un “no” rotundo, mañana también debe serlo.
  • Cada vez que le prohibáis algo, ofrecedle una alternativa interesante. Así mermáis el riesgo de que se enrabiete y aumentáis las probabilidades de que os haga caso.
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    ANTE SUS RABIETAS MUCHA, MUCHA CALMA

    Como todos los niños, el vuestro también intentará traspasar los límites que le marquéis y ante vuestras trabas, se tirará al suelo llorando. No pasa nada, las rabietas son muy habituales entre los 2 y los 4 años y no denotan nada “raro”: simplemente se deben a su incapacidad para tolerar las frustraciones.

    Mantened la calma, vigilad que no se haga daño y dejadle que se desahogue. En cuanto pare de gritar, dadle un abrazo, explicadle con cariño que no puede hacer “eso” y mostradle que entendéis que se sienta triste (o furioso, o enfadado...) por ello.

    Aprender a poner nombre a sus estados de ánimo le facilitará el control de sus emociones y esto hará que sus rabietas sean cada vez menos frecuentes.

    En cualquier caso, el hecho de que se enrabiete con más o menos facilidad no debe coartaros a la hora de corregirle. Al indicarle cómo debe comportarse le demostráis que le queréis, que le cuidáis, que os importa...

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