Tu hijo ya sabe escribir

En el colegio tu hijo ya está realizando sus primeros trazos orientados a la escritura; de hecho, ya escribe algunas letras. ¿Sabes cómo puedes reforzar en casa lo que le están enseñando ahora en la escuela?

Alrededor de los 4 años tu hijo ya maneja sus manos con la suficiente soltura como para trazar rayas y círculos a voluntad.

El primer cambio que se produce es la forma de coger las ceras: el niño pasa de sujetarlas con tres o cuatro dedos a utilizar sólo el índice y el pulgar, lo que indica que ya puede pasar a las ceras finas y a los lápices de colores.

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Esto le permite hacer trazos cada vez más precisos y, por lo tanto, entrenar los movimientos que luego le ayudarán a adentrarse en la escritura.

Éste es el momento en el que los niños comienzan a distinguir las diferentes orientaciones espaciales, algo básico para poder iniciarse en la escritura y en la lectura, ya que hay letras que se representan con el mismo símbolo, pero diferente orientación (p, q, d, b).

Aprender jugando

Para ayudarle, averigua cómo le enseñan en el cole y aplica métodos similares. Así evitarás confundirle.

En cualquier caso, le viene bien que le elabores fichas lúdicas en las que tenga que hacer palotes (la verticalidad se domina antes que la horizontalidad) y después escribir y realizar recorridos (que pinte el camino de un perro hacia un hueso).

Lo siguiente serán los trazos oblicuos, las curvas... Para aprender la forma de las letras y su orientación espacial también le conviene colorear letras, buscar las que sean iguales, picar letras de cartulina con un punzón escolar...

Buenos hábitos

Al escribir o pintar tu hijo ha de estar sentado con la espalda derecha y los pies en el suelo. Y además:

  • Debe sujetar el lápiz con el índice y el pulgar y apoyado en el corazón (con los dedos a 1,5 cm de la punta).
  • La fuerza debe ser suficiente para que no se le caiga, pero no tan intensa que le pueda producir tensión.
  • Debe mantener la muñeca extendida sobre la mesa, sin girarla.
  • El codo y el antebrazo del otro brazo deben estar apoyados sobre la mesa. Y la mano debe sujetar el papel, para que el folio no se mueva.

    Estos hábitos son fáciles si se los enseñamos desde un principio y resultan básicos para evitar dolores de espalda, agotamiento y mala ortografía.

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    ¿Es diestro o zurdo?

    Durante la infancia se produce un proceso denominado “lateralización”, gracias al cual uno de los dos hemisferios cerebrales adquiere dominancia sobre el otro a la hora de desarrollar determinadas funciones motrices.

    El 50% de los niños de 4 años todavía no han completado esta fase y siguen cambiándose el lápiz de mano cuando están cansados. El hecho de ser diestro o zurdo no implica ninguna diferencia cognitiva, por lo que no hay que preocuparse.

    Lo que sí es importante es respetar la lateralidad natural del niño, así como su necesidad temporal de seguir cambiándose el lápiz de mano en mano. Este proceso le ayudará a desarrollar correctamente su motricidad.

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