El refugio de tu hijo

Montar una cabaña y jugar dentro de ella es una actividad que entusiasma a los más pequeños. Éste es un entretenimiento que resiste al paso del tiempo y que es más positivo de lo que parece a simple vista.

Igual que los adultos, los niños también necesitan tener su intimidad. Lo podemos observar hasta en los bebés, que se entretienen en su cuna mirándose las manos y los pies.

Más adelante, cuando ya gatean, les encanta esconderse debajo de la mesa del salón o detrás de las cortinas, resguardados de las miradas de los demás. Y esto es justo lo que busca el niño de 3 años construyendo su propia casita: disfrutar de su intimidad, además de pasarlo genial transformando una caja grande de cartón y unas telas en una cabaña preciosa y acogedora. Unas sillas colocadas en la parte posterior del sofá, cubiertas con un mantel, también hacen las veces de mansión para el pequeño.

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Le ayuda a madurar...

Este juego es beneficioso y muy positivo para tu hijo por muchas razones.

  • Entreteniéndose de esta manera crea su propio mundo, lo que refuerza su “yo” y su autonomía. En el mundo real el niño siempre ocupa la posición del pequeño, el que debe obedecer. En su “casita” es él quien manda, pues es el dueño. Es comprensible que le guste pasar tanto tiempo allí.
  • La imitación es muy importante. El pequeño imita en su rinconcito todo lo que ve hacer a sus mayores, lo que constituye una forma estupenda de prepararse para la vida adulta.
  • También le ayuda a elaborar situaciones difíciles, como una riña de sus padres, un roce con un amigo... Las revive en su casita particular con sus muñecos y así las asimila mejor.

    ...y a relacionarse


    Construir una cabaña (o comprarle una, de tela si tenéis poco sitio o de plástico o madera para el salón o el jardín) y jugar en ella les enseña a cooperar con sus amigos, ya que es un espacio vetado a los adultos, pero no a otros niños. Juntos deciden cómo hacer el tejado, qué meter dentro...

    No es raro que a veces acaben en pelea y expulsiones, pero no importa. Así aprenden a relacionarse.

    Del salón, a su dormitorio

    Alos 3 años a los niños todavía les gusta jugar cerca de sus padres. Por eso el lugar ideal para instalar o construirse una casita suele ser el salón. No necesitan un espacio grande: la parte posterior del sofá o el metro cuadrado que queda bajo la mesa principal les sirve para hacer realidad sus fantasías.

    Más adelante les gusta crearse su rinconcito en el dormitorio, algo más lejos de los mayores. Cubrir su cama con unos retales o colocar una colcha entre dos jugueteros grandes es lo que necesitan para hacerse esa casa prohibida para los adultos.

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