¡Se hace amigo de todo el mundo!

El niño extrovertido habla con todo el mundo, se expresa con facilidad y suele ser un torbellino. A veces hay que frenarle para que respete a los otros.

Si tu hijo es de esos niños que no paran de hablar y enseguida se hacen amigos de todo el mundo, estás de enhorabuena: tu pequeño siempre tendrá gente con la que contar y es difícil que se sienta solo y se aburra. Además, siempre encontrará a alguien con quien desahogarse y a quien explicar lo que le preocupa, por lo que es muy poco probable que sufra dolencias psicosomáticas, como dolores de cabeza o de tripa por estar angustiado.

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Como contrapartida, deberás explicarle de alguna manera que tiene que dejar tiempo para que los demás expresen lo que piensan y que debe procurar respetar las opiniones, los gustos y los turnos de los demás. No le regañes, él es impulsivo por naturaleza y no se da cuenta de que a veces atropella a los otros, pero intenta reconducir su comportamiento.

NO TODO EL MUNDO ES BUENO

Además debes contarle, sin atemorizarle, que está muy bien que hable con la gente y que le guste relacionarse, pero que hay personas que no tienen buenas intenciones y que por eso no le permites irse a casa de otros niños ni montar en el coche de nadie sin avisarte primero, para que tú le des tu consentimiento.

Otra recomendación importante para este tipo de niños es recordarles que su cuerpo les pertenece y que jamás deben permitir que alguien les haga algo que no les guste (el 60% de los abusos sexuales a menores ocurre con gente conocida). Por este mismo motivo no debes obligarle a dar besos a vuestro vecino, si es alguien que tiene barba y no le gusta. Es fundamental que respetes sus comentarios ("me pincha la cara"), porque al hacerle reflexionar sobre sus sensaciones, fomentas su capacidad para distinguir lo bueno de lo perverso, algo que a él, debido a su forma tan extrovertida de ser, le cuesta diferenciar.

También es aconsejable que le leas cuentos sobre los sentimientos y los diferentes modos de comportarse de los niños, para que él reflexione sobre el suyo y tenga oportunidad de conocerse mejor.

Es posible que a veces te agobie la forma de ser de tu hijo y que debido a lo lanzado que es, te haga vivir situaciones comprometidas. Si es así, habla con tu pareja. Puede que él le entienda mejor y juntos podéis ayudaros en el trato con vuestro pequeño.

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En cualquier caso, sea como sea tu hijo, conviene que sepas que los niños introvertidos acaban superando, en gran medida, su timidez, que los extrovertidos descubren lo interesante que es escuchar a los otros y que tanto los unos como los otros llegan a ser adultos independientes y competentes.

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