Introvertido, extrovertido... Así debes tratarle según su carácter

¿Tu hijo es introvertido o extrovertido? En cualquier caso, entender por qué se comporta de una u otra manera es la única vía para conocerle a fondo y adentrate en su mundo, algo que te resultará fascinante y que facilitará vuestra relación.

Los padres no podemos cambiar el temperamento de nuestro hijo, pues éste viene determinado por la herencia genética. Sin embargo, nuestra actitud influye en que ciertos rasgos de su carácter se agudicen o se atenúen con el tiempo.

SUELE ESTAR SOLO Y HABLA POCO

El niño introvertido no exterioriza lo que siente. Es difícil saber lo que está pensando en cada momento y cómo está viviendo una situación concreta. Además, suele ser bastante tímido.

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Si tu hijo tiene esta forma de ser, no intentes convertirle en un niño dicharachero y abierto, porque no lo conseguirás. Lo más sabio es aceptar su carácter, quererle tal y como es, pues así se sentirá acompañado, respetado y apoyado. Y éste es un buen punto de partida para que supere su vergüenza y sus dificultades para expresar sus sentimientos y emociones.

Además, hay otras pautas que puedes poner en práctica para ayudarle a salir (un poco) de sí mismo:

  • Anímale a expresarse ("debes estar enfadado", "te habrás asustado mucho"...) y a poner palabras a lo que siente. Dar nombre a su estado emocional le ayudará a conocerse mejor y esto, a su vez, le facilitará el camino para empezar a abrirse a los otros y a relacionarse cada vez más con ellos.
    • Empatiza con él ("comprendo que estés triste porque no te hayan invitado a la fiesta de cumpleaños"). Al demostrarle que entiendes sus sentimientos, que estás a su lado y que te pones en su lugar, le será mucho más sencillo expresarse.
      • Déjale actuar de acuerdo a cómo se siente. Por ejemplo, si todavía no está preparado para acercarse a los otros niños, no le obligues a ir con ellos, quédate con él y observar cómo juegan desde cierta distancia. Éste es el primer paso para que en más o menos tiempo quiera empezar a jugar con ellos.
        • No le critiques por ser como es ni le compares con otros niños más abiertos. Esto mermaría su autoestima y le llevaría a encerrarse aún más en sí mismo.
          • Facilítale las relaciones con otros pequeños, pero en grupos de dos en dos como mucho y al principio, en vuestra casa. Al verse en un terreno conocido, se sentirá más seguro y le costará menos hablar y jugar con sus compañeros.
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            • Celebra con alegría cada vez que hable con sus amigos y más aún la primera vez que te pida ir a casa de alguno de ellos. Tu entusiasmo y apoyo serán los mejores incentivos para que se vaya abriendo más (aunque ya sabes que su tendencia siempre será a la timidez y a encerrarse en sí).

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