Mi hijo piensa que sus padres somos los mejores

Que los niños tengan idealizados a sus padres es algo muy positivo: por un lado les ayuda a sentirse seguros en su ambiente y por otro, les incita a superarse para llegar a ser tan maravillosos como ellos.

El niño de 5 años tiene una visión muy particular del entorno, poco realista. Parte del desconocimiento y avanza hacia la exploración y el aprendizaje y en este proceso le fascina descubrir las capacidades de sus progenitores: las que realmente tienen y las que él se imagina que poseen.

Para tu hijo, su padre es el más valiente del mundo y tú, la madre más buena de todas, y juntos sois capaces de protegerle ante cualquier peligro. Conferiros estas cualidades “mágicas” le da seguridad, una condición imprescindible para que pueda avanzar en su desarrollo.

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Así te muestra su amor

Tu hijo tiene multitud de formas de demostrarte su devoción incondicional, pero pueden englobarse en tres:

Manifestaciones de cariño. Además de los besos y abrazos que te propina en sus “ataques de amor”, tu peque proyecta su afecto cuando habla de ti a sus amigos ensalzando tus virtudes e incluso añadiéndote alguna más. Otra forma de demostrarte cuánto te quiere es ofreciéndote regalos hechos por él, en los que ha invertido tiempo y esfuerzo.

Imitación. ¡Qué mejor manera de demostrarte que te admira que repitiendo tus gestos, expresiones y actitudes! Tenlo en cuenta y cuida tu comportamiento y tu vocabulario delante de él, porque es seguro que también te imitará en lo malo.

Intento de agradar. En ocasiones se muestra rebelde y protestón, pero tu hijo tiene claro que tú eres quien pone las normas porque sabes lo que le conviene en cada momento. Por eso se esfuerza en obedecerte (aunque a veces le cueste mucho), porque quiere que tú, su ídolo, te sientas orgullosa de él.

Ídolos con pies de barro

Poco a poco tu hijo irá descubriendo que su padre y tú sois de carne y hueso, o sea, imperfectos. Este hallazgo tiene sus pros y sus contras. La ventaja es que al comprobar que sois humanos os bajará del pedestal y se sentirá más cerca de vosotros.

El inconveniente es que puede decepcionarse un poco. Para que esta sensación le dure lo menos posible debes mantener siempre una actitud educativa y justa con él. Para ello, no le hagas promesas que luego no vas a cumplir y explícale claramente por qué unas cosas pueden ser y otras no. Esto reforzará su confianza en su padre y en ti, a pesar de saber que no sois perfectos.

Hermano y héroe a la vez

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Además de imitar a los padres, al peque también le encanta copiar el comportamiento de sus hermanos mayores, sobre todo del que está más cercano a él en edad.

Esto es frecuente y normal y constituye una experiencia estupenda para los dos niños, puesto que para ambos implica un importante esfuerzo de aprendizaje: uno tiene que enseñar y el otro, aprender.

Y si no lo sabes...

Si tu hijo te pregunta algo y no sabes qué contestarle, sé sincera con él y dile que ignoras la respuesta, pero en vez de zanjar aquí vuestra conversación, anímale a buscar juntos la información.

Consultar contigo internet, una enciclopedia o un atlas, que le expliques cómo tiene que utilizar estos soportes para conseguir la respuesta que busca y finalmente encontrarla, le hará sentirse orgulloso tanto de ti como de él mismo.

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