Cómo presentarle a su nuevo hermanito

Tener un hermano supone muchas ventajas, pero también algunos inconvenientes. Por eso es importante cuidar mucho el momento de las “presentaciones oficiales”, para que el mayor acoja bien al pequeño.

A todos los niños, incluso si piden tener un hermanito, tarde o temprano les cuesta aceptar la presencia de un bebé en casa: el cariño y la atención de los padres se ven amenazados con su llegada desde el embarazo.

La futura mamá está cansada, el papá se desvive por atenderla y juntos dedican mucho tiempo a preparar el ajuar del pequeño que va a llegar.

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Esta situación es vivida con especial intensidad por el hasta ahora hijo único. Por eso es normal que diga que ya no quiera tener un hermano. O que sí, pero que viva en casa de la abuela. Además de ir preparándole durante el embarazo, ¿qué podéis hacer cuando el bebé llegue a la familia?

Si estáis en la clínica...

Para facilitar a vuestro primogénito la aceptación de su nueva situación familiar, además de ir preparándole durante el embarazo hay muchas medidas que podéis adoptar justo en el momento del primer encuentro entre él y su hermanito. Tomad nota:

  • Si éste se produce en el hospital, procurad que el bebé esté en la cuna cuando vuestro hijo mayor entre en la habitación. Así mamá podrá abrazarle con entusiasmo y papá podrá llevarle de la mano para que se asome a la cuna y vea al “pequeñajo”.
  • Explicad a vuestro hijo mayor que su hermanito por ahora sólo sabe llorar, comer y dormir, pero que esto cambiará con el tiempo y se convertirá en un estupendo compañero de aventuras. Así atenuaréis su decepción al ver que de momento no va a poder jugar a nada con él.
  • Dadle el regalito que teníais previsto por haberse convertido en hermano mayor. Le ayudará a entender que su situación también tiene sus privilegios.
  • Mostradle fotos suyas de bebé. Así aceptará mejor que ahora prestéis tanta atención a su hermano, porque es lo mismo que hicisteis con él hace ya algún tiempo.
  • Si no hay ningún motivo que obligue a prolongar la estancia en el hospital, lo ideal es que el primer encuentro entre los hermanos se produzca en casa. El hospital no deja de ser un lugar desconocido, que suele producir más desconfianza. Además, es mejor que el niño vea a su madre de pie y actuando de forma autónoma.
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    ¡Por fin en casa!

    Al llegar a casa procurad que sea el padre quien sostenga al bebé. Así la mamá podrá abrazar al mayor y demostrarle que le sigue queriendo, aunque tenga otro hijo.

    Vuestro peque se encuentra ahora en una buena edad para intuir lo que implica la llegada de un bebé. Tiene cierta autonomía y capacidad de comprensión y ya no requiere los cuidados que necesitaba cuando era más pequeño, por lo que puede tomar cierta distancia afectiva de la situación, involucrarse en el cuidado de su hermanito y adoptar una actitud más generosa a la hora de aceptarle.

    Dejad que desde el primer día se encargue de tareas sencillas, como empujar el cochecito durante el paseo. Esto le demostrará que sigue siendo muy importante para todos y que tiene su lugar asegurado en la familia.

    Otras medidas para atenuar los celos

    Plantear los cambios importantes en la vida del hijo mayor (pasarle del cuarto de los padres al suyo propio, dejarle con la niñera...) con tiempo suficiente para que no los relacione con la llegada del bebé. Así no se sentirá desplazado por él.

    • Reservarle a diario unos momentos de dedicación exclusiva (como el cuento de buenas noches, cuando el pequeño está durmiendo).
    • Recordar que sigue teniendo la misma edad que antes de que naciera el bebé y no exigirle que haga las cosas solo, porque ahora se volverá más dependiente.
    • Mantener sus rituales de siempre: le dan seguridad y sensación de calma.
    • No llenar la casa con fotos del bebé; en todo caso, poner fotos de los dos.
    • Pedir a las visitas que pregunten primero por él en lugar de ir directos a ver al recién nacido y que le traigan algún detallito (unos cromos, unas pinturas...).

      Con el tiempo pasará

      No temáis los celos de vuestro primogénito. Es cierto que lo pasará mal una temporada y que os lo hará pasar regular a vosotros, pero este sentimiento también tiene su lado positivo:

      • Le ayuda a hacerse mayor, a madurar.
      • Le enseña a defender lo que es suyo, incluso aunque tenga que compartirlo.
      • Le descubre que puede confiar en los demás (comprueba que le seguís queriendo, a pesar de tener otro hijo).

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