Le aterra la oscuridad

Es un miedo bastante común a partir del primer año. Suele manifestarse a la hora de dormir, por lo que el niño intenta retrasar este momento. ¿Qué podemos hacer los padres para ayudarle a superarlo cuanto antes?

Los niños tan pequeños temen a la oscuridad porque la relacionan con el fin de la actividad y con quedarse a solas en su habitación. También los asusta porque no les permite ver lo que hay a su alrededor y esto les produce una tremenda inseguridad (aún piensan que lo que no ven, desaparece para siempre).

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Además, los padres, al ir a consolarlos por la noche, encendemos la luz automáticamente, lo que les lleva a asociar ésta con el consuelo y la oscuridad con el desamparo.

Juegos "a ciegas"

Como ves, tu hijo tiene razones para asustarse cuando llega la noche. Por suerte, hay muchas medidas que puedes adoptar para ayudarle a vencer su temor.

Es recomendable que durante el día le enseñes juegos que se practican a oscuras: el escondite en un espacio reducido, hacer sombras con los dedos en la pared, la gallinita ciega... Con esto conseguirás que tu pequeño se vaya familiarizando con la ausencia de luz.

Antes de acostarle es muy importante que fijes una rutina y que la repitas siempre del mismo modo (el baño, la cena, el ratito de juego tranquilo, el beso de “buenas noches”...). Así podrá anticiparse a lo que viene después, se sentirá más seguro y tendrá menos miedo.

Pónselo fácil

Una vez que le acuestes, prueba a darle su mascota y poner una foto tuya en la mesilla. Estos objetos le harán fuerte frente a la oscuridad.

Deja la puerta de su cuarto abierta y la luz del pasillo encendida. Ésta le permitirá percibir los objetos que hay en su cuarto y así no los confundirá con sombras amenazantes. A medida que vaya perdiendo el miedo, apaga esta luz y dale un muñeco que luzca o pon un piloto “quitamiedos” en su cuarto. Estas lucecitas son más tenues, pero hacen el mismo efecto.

Y eso sí, si te llama, consuélale con la luz apagada. De este modo evitas que establezca la relación que hemos explicado al principio.

¡Qué prácticos!

Éstos son algunos de los muchos cuentos que puedes contar a tu hijo para que deje de tener miedo a la ausencia de luz:

“No temo a la oscuridad”, Ed. Planeta, 10,95 €; “Cuando llega la noche”, Ed. Everest, 8,50 €; “La oscuridad me da miedo”, Ed. Pirueta, 5,65 €; “Está oscuro, tengo miedo”, Ed. La Galera, 9,50 €; “La ardilla miedosa por la noche”, Ed. Almadraba Infantil, 12,25 €.

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¿Y si se pasa la noche llorando y llamándonos?

En lugar de meterle en vuestra cama, lo mejor es que os turnéis para ir a consolarle a su cuarto. Sentaos junto a su cuna y habladle cariñosamente hasta que se tranquilice. Volved a vuestro dormitorio y si os llama de nuevo, repetid la operación hasta tres veces.

Si sigue sin dormirse, la solución es llevar el colchón de su cuna a vuestro dormitorio y colocarlo al lado de vuestra cama. Al teneros tan cerca se sentirá reconfortado y acabará conciliando el sueño sin llorar. No pasa nada porque durmáis así durante unas semanas. En cuanto vuestro hijo se sienta más seguro querrá volver a su habitación de niño “mayor”.

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