Las primeras palabras de tu hijo

Todos los días tienes que dedicar un ratito exclusivo a hablar con tu pequeño. Pronto intentará repetir algunas de tus palabras y así empezaréis ya a entablar “conversaciones”.

El habla forma parte de la información genética del niño; es decir, viene al mundo con una gramática innata que le facilita la adquisición del lenguaje.

Hacia los 12 meses tu hijo articulará sus primeras palabras con sentido: disminuirá el repertorio de balbuceos y, a cambio, irá adoptando los sonidos propios de la lengua materna.

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Fíjate en sus gestos

Para reforzar su aprendizaje, celebra la pronunciación de cada palabra nueva, responde a sus intentos de comunicación y háblale mucho, mirándole a la cara y vocalizando bien.

Al año de edad tu hijo entra en una etapa en la que una misma palabra encierra múltiples significados (perro es cualquier animal peludo, y pelota, cualquier objeto que ruede) y le sirve para expresar una frase entera.

Por eso debes fijarte en sus gestos, porque te ayudarán a desvelar el significado completo de lo que quiere decir. Por ejemplo, si grita “¡aba!” señalando el grifo con euforia te indicará que le encanta verla correr y si la pronuncia lloriqueando significará que se ha mojado o que le da miedo.

Observándole podrás completar sus enunciados poniendo palabras a lo que siente (“a mamá también le gusta el agua”) y al hacerlo favorecerás el proceso de comunicación: él te cuenta, tú le entiendes y esto le anima a seguir hablando, lo que potencia el perfeccionamiento de su lenguaje.

Es importantísimo que emplees frases cortas y sencillas en vuestros diálogos, para que le resulte más fácil comprenderte e imitarte. Dile cosas como “papá no está”, para que él a continuación repita “no tá”. Así evolucionará de la palabra a la frase.

Cada niño, a su ritmo

Hay pequeños que a los 18 meses ya saben utilizar bien hasta 50 palabras y otros que no emplean más de cuatro o cinco términos. Ambos casos son normales, no te agobies si tu hijo pertenece al segundo grupo.

Si entiende gran parte de lo que le dices, muestra un claro deseo de hacerse entender, tiende a repetir la última palabra o sílaba de tus frases y parlotea cuando se queda solo en su dormitorio, todo va estupendamente.

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