Lleva a tu hijo a una granja escuela

Pasar un día (o incluso varios) en un centro de este tipo es una experiencia muy recomendable para tu hijo: le divertirá mucho y aumentará sus conocimientos.

Ahora que no hay colegio y los días son muy largos, visitar una granja escuela puede ser una actividad ideal para entretener a los niños.

Podéis ir con el vuestro y pasar un día en familia o bien podéis dejar al pequeño allí y recogerle por la tarde.

La otra opción es apuntarle a un campamento de varios días.

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Aprender disfrutando

Estos centros ofrecen multitud de actividades para acercar a los niños a la vida en el campo. Es una manera muy original de aprender y de divertirse al mismo tiempo. La curiosidad innata de los pequeños evita que se cansen de las explicaciones.

Además, como todo lo que les comentan está reforzado con actividades lúdicas, lo entienden y retienen mejor que cuando la profesora se lo cuenta en clase.

Esto es todo lo que hará tu hijo en su paso por la granja escuela:

  • Aprenderá mucho sobre los animales domésticos, sus cuidados y su utilidad (en la alimentación, el vestido...).
  • Verá cómo se cultiva un huerto y conocerá los instrumentos de labranza.
  • Participará en alguna tarea propia de la huerta y de la granja.
  • Descubrirá la procedencia de los alimentos (leche, huevos, verdura...).
  • Realizará algún proceso artesanal, como hacer queso o jabón.
  • Mantendrá contacto con diferentes animales, lo que le ayudará a superar el temor que les pueda tener.

    ¿Puede dormir allí?
    Algunas granjas escuela organizan campamentos en régimen interno, o sea, con noches incluidas. Tratándose de niños de tan corta edad no suelen durar más de tres o cuatro días, porque para los pequeños supone cierto esfuerzo dormir lejos de sus padres.

    Si te estás planteando la posibilidad de apuntar a tu hijo a uno de ellos, antes de inscribirle debes plantearte varias cuestiones, como si es lo bastante autónomo, si tiene cierta experiencia (¿ha dormido en casa de los abuelos o de los tíos alguna vez?) y, sobre todo, si le hace ilusión ir.

    Ésta es la clave fundamental. Tú puedes motivarle contándole lo bien que se lo va a pasar, pero si no le apetece alejarse de ti deberás aplazar el campamento para el año que viene. Obligarle no tiene sentido, porque al rato de dejarle, como no se sentirá bien, te llamarán para que vayas a buscarle.

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    Por el contrario, si se muestra entusiasmado, pídele ayuda para ir organizando su equipaje y, si puedes, llévale a ver la granja unos días antes de que se vaya. Los niños afrontan mejor las situaciones cuando les resultan conocidas.

    Por eso, visitar antes la granja le ayudará a sentirse más seguro e incrementará las probabilidades de que su primera experiencia como “granjero” sea un éxito absoluto.

    En esta página (www.cyberpadres.com) encontrarás un sinfín de links a granjas escuela y aulas de naturaleza, seleccionadas por provincias. Así podrás escoger la que más te guste.

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