¿Tu hijo disfruta fastidiando?

Tapa los hormigueros, tira piedras a los perros, pone la zancadilla a sus amigos... ¿De dónde vienen las ganas de fastidiar a los demás? ¿Desaparecen con el tiempo o hay que hacer algo para “atajarlas”?

José y Alberto, de 4 y 5 años, se lo están pasando genial corriendo por el campo, hasta que se les ocurre ponerse a pisotear un hormiguero para “asfixiar” a las hormigas o cazar una mariposa o una mariquita para quitarles las alas. “¿No podéis entreteneros de otra manera?”, les preguntan sus padres con cierta preocupación.

No piensan en el otro

Es normal que los niños de esta edad maltraten a los insectos alguna vez, bien por desconocimiento, o porque les dan miedo... En estos actos hay una sensación de poder: el niño hace lo que se le ocurre y siente que controla la situación, lo que le satisface.

Si estas “maldades” son esporádicas no hay por qué preocuparse. Pero si el niño se dedica reiteradamente a matar insectos y a maltratar a otros animales (tira piedras a los gatos, espachurra caracoles...) puede haber un problema. Lo más adecuado en este caso es hablar con él y si a pesar de nuestros consejos no cambia de actitud, será necesario consultar con un psicólogo infantil que le ayude a controlar su agresividad.

Tampoco es extraño que los niños se muestren crueles con otros pequeños. Por ejemplo, Alberto se parte de risa cada vez que su hermano se cae de la bicicleta. E Isabel de vez en cuando recuerda a su “mejor amiga” que es una meona, sabiendo que ésta lo pasa fatal por su problema.

Actúan así no porque sean malos o crueles, sino porque hasta los 6 o incluso los 7 años, los niños no saben ponerse en la piel de los demás ni se anticipan al dolor tan profundo que pueden causar con sus desprecios.

Claves para actuar

Si tu hijo se comporta de alguna de estas formas, no te alarmes. Puedes hacer mucho para que se convierta en un niño respetuoso con el dolor ajeno.

En cuanto al trato con los animales:

  • Dile que los perros, gatos y cualquier animal tienen sentimientos y sufren si les hace daño. Explícale cómo debe acercarse a ellos y tratarlos.
  • Enséñale para qué sirven y cómo debe actuar con los insectos (puede tener gusanos de seda, por ejemplo).
  • Dale ejemplo. Si tú respetas a los animales, él también lo hará.

    En cuanto al trato con otros niños:

    • Fíjale unos límites. Por ejemplo, a los niños que tienen enuriesis no se les debe recordar que se hacen pis encima y no hay más que hablar.
    • Ofrécele opciones. Dile algo como: “si sigues pegando a tu amigo, nos vamos a casa. Si le tratas bien, nos quedamos en el parque. Tú eliges”.
    • Felicítale cuando se muestre cariñoso y atento con los demás.
    • Ten paciencia. Con la edad, salvo casos excepcionales, los niños abandonan sus actitudes de crueldad.

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