El niño necesita ir al parque porque es bueno para su salud

Pasar un ratito en el parque todos los días reporta múltiples beneficios a tu pequeño. Y además, luego está mucho más tranquilo y se porta mejor. ¡No os quedéis en casa!

Beneficios de ir al parque para los niños
Getty Images

Es una buena idea llevar a tu hijo al parque todos los días (a no ser que llueva o haga muy mal tiempo, claro). Esta experiencia será estupenda para los dos: a ti te servirá para conocerle aún mejor y para cambiar impresiones con otras madres y a él le reportará infinidad de ventajas. Al ir de un lado a otro, subirse y bajarse de los columpios, llenar y vaciar su cubo de arena, etc., tu pequeño realizará mucho ejercicio físico y gracias a él mejorará la densidad de su masa ósea y los músculos se le fortalecerán.

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Bueno para la salud de los niños

Por otro lado, al montar en determinados columpios, como las sillitas y los balancines, entrenará su equilibrio y mejorará su desarrollo psicomotriz.

A todo ello se une que la luz del sol ayuda a fabricar vitamina D, que es la que fija el calcio de los alimentos a los huesos, por lo que vuestras salidas al parque... ¡le harán crecer!

Y por añadidura, cuando volváis a casa notarás que tu hijo come y duerme mejor. Es porque la actividad física le ayuda a descargar tensión, lo que a su vez estimula su apetito y favorece su descanso.

El parque ayuda que el niño sociabilice

Si es un bebé, dada su corta edad, es normal que tu hijo aún no juegue con otros niños. Pero aun así, sentirse acompañado por ellos y observar cómo se comportan es fundamental para que vaya socializándose.

Con la aparición de la autoconsciencia, entre los 15 y los 18 meses, el deseo de interactuar aumenta y poco a poco aparece el juego en paralelo, que se caracteriza por que los niños siguen sin jugar juntos, pero lo hacen uno muy cerca del otro y se imitan en sus actividades.

De levantar montoncitos de arena iguales que los que hace el compañero a añadir algún puñado en el montón de éste hay un pequeño paso que puede ser el comienzo de una buena amistad.

Para potenciarla, procura ir al parque siempre a las mismas horas. Los niños se percatan enseguida de quiénes son los visitantes más habituales y si coincidís siempre con los mismos, le resultará mucho más fácil entablar una relación con ellos.

Aunque a veces te dé pereza llevar a tu hijo al parque, piensa que las experiencias que vive allí aumentan sus conocimientos y contribuyen al desarrollo de su cuerpo y su cerebro. Como ves, el esfuerzo merece la pena. Eso sí, cuida que el parque al que le lleves guarda las medidas de seguridad necesarias.

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