Tu hijo aprende a hacer torres

Tu pequeño se encuentra en pleno desarrollo de su coordinación manual. Por eso entre sus juguetes no pueden faltar unos cubos de construcción.

Entre finales del primer año y comienzos del segundo, tu hijo habrá aprendido a utilizar la “pinza manual”, es decir, sabrá coger objetos usando los dedos índice y pulgar.

Ahora que ya tiene esta capacidad, puede ejercitar su motricidad fina con un sinfín de actividades nuevas: encajar piezas, garabatear, desenroscar, ensartar, meter y sacar objetos de una caja y, por supuesto, construir sus primeras torres.

Paso a paso

Dale unos bloques de construcción, verás cómo de forma instintiva los coge, los chupa, los golpea entre sí, los lanza... Y no te sorprendas si le montas un “rascacielos” y no tarda más de dos segundos en derrumbarlo.

Todos los niños de su edad reaccionan así porque su motricidad fina aún está poco trabajada, sus movimientos son muy bruscos y les resulta mucho más fácil destruir que construir. No obstante, con tu ayuda y su experiencia poco a poco irá haciendo sus primeras torres.

Hasta los 15 meses apilará un máximo de dos cubos. Esto se debe a que su habilidad para dejar un objeto donde él quiere aún es muy limitada y en vez de colocarlo con delicadeza, lo suelta en caída libre. Por eso sus torres no superan los dos pisos.

Para enseñarle a colocar un cubo sobre otro lo mejor es mostrarle cómo lo haces tú y luego guiarle llevándole la mano, al tiempo que le vas dando indicaciones. Verás cómo no tarda demasiado en coger el truco.

Cada vez es más hábil

Entre los 18 y los 24 meses tu pequeño aprenderá a colocar los bloques horizontalmente (la organización espacial vertical se adquiere antes que la horizontal). Entonces le encantará hacer trenecitos con los cubos y empujarlos por detrás, para que recorran todo el salón.

Al año y medio sus torres serán de cuatro cubos y a los 2 años ya podrá construir... ¡hasta seis plantas!
Aunque tu hijo aún es muy pequeño, aprovecha su interés por los cubos de construcción para familiarizarle con el concepto de “recoger”.

Cuando acabe de construir y destruir sus torres, acércale una caja grande, anímale a meter las piezas dentro y explícale que así no se perderá ninguna y la próxima vez que quiera jugar con ellas las tendrá todas a mano.

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