Enseña a los niños a compartir

¿A tu hijo le cuesta prestar las cosas? ¿Se enfada cuando alguien coge algo suyo? Sé comprensiva con él, explícale por qué no debe actuar así y anímale a cambiar de actitud. Verás cómo acaba consiguiéndolo.

Con 4 años el niño ya es capaz de entender lo que significa “prestar” las cosas, pero de ahí a hacerlo... Poco a poco puedes ir enseñando a tu hijo que compartir no sólo es necesario, sino también muy satisfactorio. Eso sí, ármate de paciencia y constancia y respeta su ritmo, no le obligues, porque tardará en hacerlo por iniciativa propia, sin sentirse atacado o frustrado por ello.

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La diferencia entre el "yo" y el "nosotros"

Aprender a compartir significa pasar de un pensamiento individual a un pensamiento social, y éste es un logro muy significativo en el desarrollo. La repetición y la costumbre ayudan al niño a comprender el concepto.

Por eso los pequeños que tienen hermanos, primos, amigos o que han ido a la guardería aprenden antes a compartir, porque están habituados a relacionarse con sus iguales, con otros niños que tienen sus mismos intereses.

Tácticas eficaces para enseñarle a compartir

Enseñar a un niño a ser generoso no es fácil. Éstas son algunas tácticas que pueden ayudarte con tu hijo:

El diálogo. No importa que sea pequeño, ya puede ir entendiendo qué significa compartir. Explícaselo con paciencia y con frecuencia, para que interiorice el concepto. Y haz hincapié en que prestar sus cosas no significa perderlas para siempre, sino disfrutarlas con los demás, y en que si él deja sus pertenencias a otros niños, estos también le dejarán las suyas, con lo que multiplicará el número de juguetes con los que puede entretenerse.

El juego. Si “juegas” a compartir con tu hijo o haces que lo haga con otros niños, como si fuera algo divertido, acabará por verlo normal. Puedes establecer turnos para usar cada juguete si está divirtiéndose con sus amigos. Así, además de a compartir, también aprenderá a esperar.

El ejemplo. Si ve que prestas tus cosas (a tu pareja, a tus amigas...), él también lo hará. Eres su ídolo y se sentirá contento de imitarte.

La repetición. Además del afán de ser como tú, el verte actuar así una y otra vez, día tras día, también le ayudará a fijar esta actitud.

El refuerzo. Felicítale siempre que comparta, sobre todo si lo hace contento (“me ha gustado mucho que dejaras a tu amigo las cartas”). Tus palabras de reconocimiento harán que se sienta orgulloso de sus logros y, como consecuencia, que esté más dispuesto a repetirlos. Es lo que se llama el refuerzo positivo.

En cualquier caso, dale tiempo. A medida que tu hijo compruebe que al compartir sus cosas las disfruta más, le irá costando menos prestarlas.

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