Quitarle el chupete al niño

La etapa que va de los 12 a los 24 meses es la ideal para ayudar a tu hijo a ir prescindiendo del chupete. Te sugerimos algunas pautas para que vaya olvidándose de él paulatinamente y sin montar dramas.

El bebé llega al mundo con un fuerte reflejo de succión, que le incita a chupar todo lo que está al alcance de su boca. Esta cualidad, que surge en el segundo trimestre de la etapa fetal, presta un gran servicio a su supervivencia, ya que puede alimentarse gracias a ella.

El chupete le consuela y le calma

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Sin embargo, el instinto de succión del recién nacido va más allá del mero deseo de alimentarse. La boca es la zona del cuerpo que más terminaciones nerviosas tiene conectadas con el cerebro, y esto hace que el acto de succionar, en sí mismo, se convierta para el pequeño en una fuente de placer.

Un poco más adelante, chupar será uno de sus métodos más eficaces para explorar su entorno.

El chupete satisface el instinto de succión del pequeño y le sirve como consuelo y calmante: del apetito (cuando se aproxima la hora de comer), del sueño (al llegar la hora de acostarse), del aburrimiento (cuando no sabe cómo entretenerse) y de la soledad (cuando su madre no está a su lado).

Ante tanto buen servicio, es natural que el niño se aferre a su chupete y se muestre reticente a prescindir de él.

Cuándo quitarle el chupete

El deseo de chupar es más intenso durante los seis primeros meses de vida y a partir de esta edad va disminuyendo de forma progresiva, de modo que algunos pequeños dejan de necesitarlo alrededor del primer año.

Pero como cada niño es un mundo, no siempre ocurre así y algunos siguen reclamándolo más allá del segundo año. Lo malo de esta necesidad no es sólo que puede acabar deformándoles los dientes y el labio, sino que interfiere en el lenguaje y en las relaciones con sus iguales.

Por eso, para no llegar a estos extremos, los niños deben ir prescindiendo del chupete pasado el primer año. Para no crearles ansiedad, hay que hacerlo sin prisa pero sin pausa.

La mejor manera de ayudar a tu pequeño a dejar de usarlo es practicando los siguientes consejos:

  • No se lo des por sistema, para anticiparte a sus posibles lloros. Cuando lo eche de menos, ya te lo pedirá.
  • Los ratos en los que se lo quites, no lo dejes a su vista ni a su alcance.
  • Quítaselo a sus muñecos.
  • Repítele que parece más mayor cuando no lleva chupete.
  • Haz unos finos cortes en la tetina (evitando que queden trozos que puedan desprenderse). Así, chuparlo dejará de resultarle tan agradable.
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    Insistimos en que debes empezar a limitar a tu hijo el uso del chupete, pero no obligarle a dejarlo. Si lo haces, se angustiará y esto aumentará su nerviosismo y su necesidad de seguir usándolo o de chuparse el dedo, un hábito más difícil de erradicar.

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