Formas raras de caminar del niño

¿Tu hijo anda de puntillas, o metiendo los pies hacia adentro, o con las piernas arqueadas? Tranquila, estas alteraciones suelen corregirse por sí solas antes de los 3 o los 4 años.

El peculiar estilo de andar de tu hijo os hace sonreír a todos, pero en el fondo es algo que te preocupa. ¿Tendrá algún problema en sus piernas o en sus pies que le impida caminar correctamente? Intenta no angustiarte, porque según los traumatólogos infantiles hay una explicación para cada una de las “extravagantes” formas de deambular que tienen los niños de tan corta edad.

Con la edad mejorará

“La postura que el niño adopta al caminar depende de la anatomía de sus piernas, pero también del control que tiene sobre su musculatura. Al principio andará con las piernas arqueadas y metiendo los pies hacia adentro porque así le resulta más fácil mantener el equilibrio, pero esto es algo que irá desapareciendo a medida que sus músculos se vayan desarrollando y el pequeño vaya aprendiendo a coordinar sus movimientos”, explica el doctor César Galo, traumatólogo infantil. Esta postura también se corrige notablemente cuando los niños dejan de llevar pañal durante el día.

Otra alteración muy común es que los pequeños correteen apoyando su peso en los deditos de los pies. Lo hacen así porque les resulta más cómodo, ya que la musculatura de la pantorrilla es especialmente fuerte. Esta manera de caminar desaparece en cuanto dominan la locomoción.

Muchas consultas de los padres al traumatólogo se deben a que les parece que su hijo tiene los pies planos. Esta impresión se explica porque los bebés tienen la zona inferior del puente cubierta por un tejido adiposo y porque sus pies son muy elásticos y por ello, al incorporarse, su propio peso hace que disminuya la altura del puente.

“Pero el arco irá apareciendo de forma progresiva y a partir de los 4 años ya debe ser evidente. Un truco para hacerlo visible antes de esta edad es decir al niño que se coloque de puntillas. Si en esta postura aparece el arco, no hay por qué preocuparse”, explica César Galo.

Más vale prevenir

“Si el pequeño anda con un balanceo acentuado, mucha rigidez o cojera, hay que consultar con el especialista para que valore el porqué de esta forma de caminar tan anómala y actúe en consecuencia”, continúa explicando el doctor. Él explorará sus caderas para descartar una luxación, que es lo que normalmente provoca el balanceo. Y sus pies, para comprobar si tiene alguna deformidad que pueda necesitar tratamiento ortopédico.

También es muy importante que observe si el pequeño tiene una pierna más larga que otra, ya que ello puede acabar afectándole a la columna.

De todas formas, los casos que requieren tratamiento médico son contados. Lo normal es que todos los niños, con el tiempo, acaben andando bien.

Objetivo: fortalecer la musculatura de sus piernas

Para que el niño ejercite las piernas una vez que aprende a andar el ejercicio más adecuado es caminar descalzo por superficies de diferentes texturas (arena, hierba, parquet, terrazo...).

Gracias a él, además de ganar fuerza y coordinación, también estimula la capacidad de agarre de los dedos de los pies al suelo, lo que le evitará muchos tropezones y caídas.

También le vendrá muy bien jugar al fútbol con una pelota blandita, caminar de puntillas y acto seguido de talones, acariciarle los pies con una cuerda o un pañuelo, recibir masajes diarios en las plantas, realizar movimientos de pedaleo con las piernas cuando está tumbado boca arriba...

¡Qué práctico!

Dos consejos fundamentales para favorecer las buenas posturas de tu hijo al andar:

  1. Cómprale zapatos de calidad, de una firma que te ofrezca garantías, y que sean justo de su número, para que ni se le salgan ni le aprieten.
  2. Procura darle una alimentación sana para que se mantenga en su peso. El exceso de kilos puede llegar a deformar las piernas de los niños.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo