Tu hijo quiere dormir en casa de un amigo

Pasar la noche en casa de un amigo puede ser una buena experiencia para vuestro hijo... O no. La premisa fundamental es que él os lo pida o, si se lo proponéis vosotros, que os diga que sí. Tendrá la ocasión de descubrir otros modos de funcionar en familia y de intimar aún más con su compañero.

A los 5 años los niños ya tienen unos evidentes intereses sociales y buscan la compañía de otros pequeños para entretenerse y organizar actividades juntos. Esta etapa de socialización es fundamental para que puedan sentirse bien en el colegio, en la familia, en el parque...

Los niños más abiertos incluso llegan a hacer amigos íntimos con los que idean planes para el fin de semana. Si vuestro hijo es uno de ellos y se muestra ilusionado con quedarse a dormir en casa de su compañero de juegos, ¡enhorabuena! El hecho de que os lo plantee indica que ya ha adquirido cierto grado de seguridad e independencia y todo ello constituye una buena base para que el “experimento” resulte exitoso (no todos los niños se socializan al mismo ritmo y a esta edad, muchos aún no se atreven a dormir fuera de casa).

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Pautas a seguir

Aun así, para que la aventura salga bien, hablad con los padres del otro niño y tomad estas medidas:

  • Con mucha ilusión, preparad el equipaje con vuestro hijo y no olvidéis incluir su mascota, si la tiene, o algo que le recuerde a vuestro hogar.
  • Dejad a los anfitriones vuestros teléfonos de contacto, así como la indicación de que no duden en llamaros tantas veces como sea necesario.
  • Contadles las rutinas que sigue vuestro hijo al acostarse, para que las siga también allí. Le ayudarán a sentirse igual de bien que en casa.
  • Llegado el momento, no alarguéis la despedida y evitad las frases que indiquen pena (“te vamos a echar de menos”) o liberación (“¡qué bien vamos a dormir esta noche!”). Crearían sentimientos confusos al pequeño y, como consecuencia, inseguridad.

    Una vivencia positiva

    De todos modos, comentad a vuestro hijo que no pasa nada si antes de meterse en la cama de invitados se arrepiente y tenéis que ir a por él (a veces estos ensayos son necesarios para que los niños lleguen a sentirse bien por la noche lejos de sus padres y de su casa; lo importante es actuar con alegría y naturalidad, para que no vivan estas experiencias como fracasos, sino como entrenamientos).

    Dormir en el mismo cuarto y compartir la oscuridad creará entre los pequeños amigos un vínculo muy especial.

    Además, vivir la experiencia de ir a otra casa supone para vuestro hijo conocer las costumbres de otra familia: sus normas, sus horarios, sus formas de dirigirse unos a otros... Participar de todo ello y tener que adaptarse enriquecerá mucho su personalidad, le ayudará a ser más abierto y comprensivo con todos y contribuirá al desarrollo de su autonomía e independencia.

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    Errores a evitar cuando vuestro hijo es el anfitrión

    • No le riñáis delante del invitado (su autoestima se vendría abajo). Si en algún momento tenéis que corregirle, llamadle a él aparte.
    • No le comparéis con su amigo, ni en su presencia ni cuando se haya ido. Para vuestro hijo no sería un estímulo, sino una falta de aceptación y cariño.
    • No cambiéis las normas habituales de la casa por tener un invitado. Transmitiríais a vuestro hijo la sensación de que “lo suyo” no tiene valor. Lo que realmente le enriquece es guiar a su amigo por su territorio y sentir que domina la situación. Esto aumenta su autoconfianza y su espontaneidad.

      ¡Qué interesante!

      Los psicólogos infantiles aseguran que dormir en casa de un amigo también es una experiencia recomendable para los niños que sufren enuresis. Hablar con la madre del amiguito para que cubra el colchón y poner al niño un pañal son medidas que minimizan los escapes y demuestran al pequeño que no son tan importantes como a él le parece, lo que le ayudará a superarlos.

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