Estar en las nubes también es bueno

Cuando el niño se queda ensimismado, se activan las zonas de su cerebro encargadas de resolver problemas complejos, según una reciente investigación.

¿Qué niño no se queda en babia de vez en cuando? Lo de soñar despierto es muy habitual en la infancia (y no sólo en esa época, está demostrado que los adultos tenemos varios episodios diarios de este tipo, y que cada uno de ellos dura una media de 14 segundos).

Generalmente, cuando a nuestro hijo le ocurre tendemos a llamarle la atención para que vuelva a la realidad y termine los deberes, o escuche lo que estamos explicándole... Pero lo que no sabemos es que en esos momentos su cerebro está trabajando de una forma enormemente eficaz.

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Eso es, precisamente, lo que ha demostrado una reciente investigación llevada a cabo por el Departamento de Psicología de la Bristish Columbia University, en Estados Unidos. Al parecer, cuando el niño se queda ensimismado se activan en su cerebro las zonas encargadas de resolver problemas complejos.

Y además, el estudio indica que estas áreas trabajan más y mejor en esos momentos que cuando el pequeño realiza actividades rutinarias, como lavarse los dientes o ver la televisión.

La autora del estudio, la profesora Kalina Christoff, asegura que es fundamental que los padres reconozcan la importancia para sus hijos de este estado cognitivo durante el cual dejan de prestar atención a lo que tienen delante de ellos y se centran en intentar resolver problemas más importantes en sus vidas.

Por otra parte, en el plano académico, la Universidad escocesa de Stirling realizó una investigación con 230 niños y descubrió que los más soñadores puntuaban más alto en los tests más complejos. Los autores creen que esto es debido a que cuando el peque presta continua atención al profesor, su cerebro no para de interpretar la información visual que recibe, dejando poco espacio al resto.

En definitiva, a no ser que este estado de ensimismamiento sea excesivo o se presente con demasiada frecuencia en tu hijo, no te preocupes. Al fin y al cabo, si nos atenemos a lo que dicen los estudios, es más fácil que el niño entienda un problema matemático mientras mira por la ventana que si se dedica a hacer sumas y restas sin cesar.

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