Un rebelde con causa

Tanto en casa como en el colegio, hay niños que se portan peor con los demás y siempre dan problemas. No colaboran, son pegones, protestones, desafiantes... ¿A qué se debe su mal comportamiento? ¿Hay alguna manera de mejorarlo?

Para entendernos con un pequeño rebelde lo primero que debemos averiguar es si su comportamiento es temporal o si se trata de un rasgo permanente de su carácter.

  • En el primer caso, el problema se presenta de improviso: el niño, hasta ahora dócil y tranquilo, se vuelve irritable, desafiante y se niega a colaborar. Siempre hay un factor desencadenante de su indeseable comportamiento, como la adaptación al colegio, la llegada de un hermanito, la separación de los padres o cualquier otra circunstancia difícil de asimilar para él.
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    Una vez que el niño se acopla a la nueva situación, sus problemas de comportamiento desaparecen.

    • El niño de carácter difícil es otro cantar. Muchas veces el problema aparece desde su nacimiento: se trata de un bebé irritable, que no se deja consolar fácilmente y no hay manera de que adquiera un ritmo regular de sueño y comidas. Con el tiempo, el bebé difícil se va convirtiendo en un niño nervioso y activo que agota a sus padres, sobre todo desde que echa a andar. Y una vez que empieza a ir a la guardería o al colegio, su conducta saca de quicio a su profesora e intimida a sus compañeros.

      FACTORES DESENCADENANTES

      El primer factor desencadenante de la conducta difícil del niño es su tempramento innato. Como ya hemos dicho, hay niños que nacen con un carácter más difícil que otros, y esto es algo que no se puede cambiar (pero sí reorientar).

      Junto a éste, otro factor muy influyente es la forma en que los padres afrontan el problema: si dan mucha importancia a sus conductas negativas, ignorando las positivas, el pequeño persistirá en su comportamiento difícil.

      Y el carácter de los padres es otro elemento a tener en cuenta: si la madre, el padre o los dos son muy irascibles y saltan al menor percance, están dando un mal ejemplo a su hijo, que aprende por imitación. Además, al tener una personalidad parecida a la del pequeño, la convivencia suele complicarse.

      Para poder entender a un niño difícil hay que tener en cuenta todos estos factores, además de ofrecerle un entorno "pedagógico" que le ayude a modificar su conducta.

      MÁS VALE MAÑA QUE FUERZA

      Si vuestro hijo tiene un comportamiento problemático, éstas son las pautas que debéis seguir para ayudarle a mejorar:

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      • Ignorad sus conductas desafiantes siempre que os sea posible e intentad romper su círculo vicioso de llamar la atención a base de portarse mal. Por ejemplo: si molesta al hermanito y hace caso omiso a vuestras reprimendas, llevadle un rato al pasillo, para que entre en razón. Una vez que pida perdón, dejadle tranquilo, pero estad atentos y en cuanto tenga un gesto de cariño hacia su hermano, elogiadle rápidamente. Así, poco a poco, reforzaréis su buen comportamiento y eliminaréis el malo.
        • Sed consecuentes con vuestros mensajes y ofrecedle una única línea educativa, para que siempre sepa a qué atenerse. El niño provocador traduce la imprevisibilidad en ansiedad y ésta, a su vez, en reacciones desafiantes.
          • Anotad durante tres días todo lo que le crea más conflictos: sus conductas, vuestras reacciones, las peleas en el colegio... De esta forma descubriréis cuáles son sus momentos más críticos, por qué se producen y que podéis hacer para prevenirlos o solucionarlos.
            • A diario, dedicad un tiempo en exclusiva para hacer algo juntos que le guste mucho. Durante ese rato estará tranquilo y tendréis la oportunidad de mejorar vuestra comunicación.

              EL CARTEL DE LOS PREMIOS, INFALIBLE

              Cuando las malas conductas del niño difícil son continuas y persistentes, suele dar buen resultado recurrir al "truco de los premios":

              • Anotad en un cartel enorme todas las conductas que queréis que mejore, cada una en un color diferente.
                • Colgadlo en la pared de su dormitorio.
                  • Cada vez que haga algo bien, dibujad un signo positivo, de victoria, en la conducta correspondiente: una carita sonriente, un sol, una estrella...
                    • Por cada tres buenas conductas conseguidas, obtendrá un vale por un detalllito, pero éste no podrá ser "canjeado" hasta haber completado el cartel.
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