¿Hasta qué punto es bueno que nos idealicen?

Los padres tenemos que ser modelos dignos de imitar para nuestros hijos y no debe inquietarnos que nos idealicen. La honradez y la sinceridad son nuestras herramientas para seguir siendo sus héroes, incluso una vez que descubran nuestros defectos.

A los 5 años es normal que no exista para el niño mujer más buena, guapa e inteligente que su madre, ni hombre más sabio y fuerte que su padre. No es malo que esto sea así. Los padres siempre deben servir de referencia al pequeño, ya que esto le ayuda a ir adentrándose en el mundo con más seguridad.

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¡Por supuesto que esto representa una gran responsabilidad para vosotros!, pero no penséis que tendréis que convertiros en topmodels o en supermanes para estar a la altura de las expectativas de vuestro hijo. Él os considerará ideales al margen de cómo seáis y de cómo os veáis vosotros.

Por supuesto, para que vuestro comportamiento y actitudes sean dignas de su admiración y su confianza, procurad actuar siendo siempre fieles a vuestros principios e intentando dar a los demás lo mejor de vosotros mismos.

Otro asunto diferente es que observéis en vuestro hijo una cierta tendencia al fanfarroneo.

Por lo general, a todos los niños de su edad les encanta llamar la atención y convertirse en el centro de todas las miradas. Por eso, no es de extrañar que el vuestro también caiga en la tentación de inventarse siempre un "pues yo más", en cuanto uno de sus amiguitos le comenta que sus padres le han hecho un regalo. El motivo fundamental que suele llevar a los niños a reaccionar de esta manera es el miedo a sentirse inferiores a los demás. Por eso entran en competición con ellos, con la idea de dejarles boquiabiertos.

Intentad comprender a vuestro hijo, pero no caigáis en la tentación de comprarle un regalo igual o mejor que el de su amiguito, para que vea que vosotros también sois "ricos". La manera de evitar que se sienta menos que el otro no consiste en darle todo para que disponga de más juguetes que nadie, sino en hacerle entender que las personas no somos importantes por las cosas que tenemos, sino por cómo somos.

CON LA VERDAD POR DELANTE

Si observáis a vuestro pequeño alardeando de algo que no tiene y que además no podéis darle, que no os preocupe ser francos con él, ni penséis que eso va a restarle seguridad o va a haceros menos maravillosos ante sus ojos. Explicadle que vosotros no podéis gastar tanto dinero en ese maravilloso coche teledirigido, pero que eso no importa. Tenéis lo suficiente para vivir y disfrutar, y hasta podéis ayudar a otros niños que tienen menos.

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El tiempo cuenta a vuestro favor y vuestro hijo poco a poco irá fundamentando su seguridad en los auténticos valores personales que queréis transmitirle. Dadle armas contundentes para luchar contra los verdaderos fanfarrones y así sí podrá decir con desparpajo: "mis padres son los mejores del mundo". Y no le faltará razón.

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