¿Jugamos a los médicos?

Explorar y descubrir su cuerpo, compararlo con el de otros niños y niñas, imitar al pediatra cuando les examina... Son varios los motivos que incitan a los niños a "jugar a los médicos", una manera de entretenerse que no tiene por qué extrañarnos ni alarmarnos, porque es inocente y habitual entre los 4 y los 6 años.

image
D.R.

Jaime, de 5 años y medio, sabe perfectamente que él es un niño y en qué se diferencia de las niñas, pero su certeza no disminuye en absoluto su curiosidad por el tema; al contrario, quiere ampliar sus conocimientos sobre él.

También se ha percatado de la especial relación que existe entre los hombres y las mujeres, y como todos los niños, quiere experimentar lo que ve en los adultos. Por eso, cada vez que se junta con su prima, que es unos meses mayor que él, aprovechan para "jugar a los médicos".

Este entretenimiento les sirve para conocer mejor sus cuerpos y comprobar "in situ" las diferencias entre los niños y las niñas. Y aunque no hay duda de que acariciarse y explorarse les provoca sensaciones agradables, para ellos este juego está motivado por la curiosidad y carece de cualquier significado obsceno.

CÓMO CONVIENE REACCIONAR

Si vuestro hijo practica este tipo de juego, no os alarméis, porque es propio de su edad. Lo mejor que podéis hacer ante esta situación es lo siguiente:

  • No os enfadéis, porque vuestra regañina podría llevarle a pensar que su cuerpo es malo. Si su juego va más allá de lo que os parece razonable, distraedle con otra actividad.
    • Responded a todas las preguntas que os haga sobre el cuerpo, el origen de la vida, la sexualidad..., pero teniendo en cuenta su capacidad de comprensión. Y recordad que no debéis ofrecerle más información de la que puede asimilar, ni adelantaros a las dudas que le surgirán dentro de un tiempo, porque podríais confundirle.
      • Explicadle que hay partes íntimas del cuerpo que él debe respetar en los demás y éstos en él.

        Si alguna vez le sorprendéis tocándose (algo también muy habitual a su edad), no os preocupéis ni le digáis que es un acto feo o malo, pero explicadle que se trata de un asunto muy íntimo, que tiene unas reglas que no se debe saltar.

        No obstante, si el pequeño recurre a la masturbación muy a menudo o en público, o si en sus juegos con otros niños intenta practicar actos sexuales muy explícitos, propios de los adultos, conviene llevarle a un psicólogo infantil para que averigüe la causa de su ansiedad o de su falta de límites (en realidad, éstos son casos excepcionales).

        ¿UN JUEGO DE IMITACIÓN?

        A veces, generalmente en edades más tempranas, jugar a los médicos es un simple juego de imitación. Estos juegos son muy importantes en la vida del pequeño, porque le acercan al mundo de los adultos y le ayudan a perder el miedo a situaciones que le asustan, haciendo que se sienta más resuelto ante ellas. Y es que escenificar una y otra vez una vivencia que le intimida, de una manera que él pueda controlar a su gusto (en este caso, dejarse examinar por el médico), le infunde seguridad y confianza.

        Esto explica por qué los niños que han tenido problemas de salud y los que han estado un tiempo ingresados son los que más repiten el juego de los médicos.

        Publicidad - Sigue leyendo debajo