Cómo fomentar la imaginación de los niños para jugar

A los 3 años el niño es capaz de transformar las sillas del comedor en un autobús o el cesto de la ropa en una bañera para sus muñecos. Con este juego simbólico se divierte y desarrolla muchas facultades.

La mamá de Carlos está sorprendida porque su pequeño, desde hace unas semanas, en vez de montar tranquilamente en su triciclo, va contando a todo el mundo que conduce una ambulancia y no para de imitar su sonido mientras pedalea. Pero no hay por qué extrañarse.

Lo que le ocurre a Carlos es muy normal: no es que haya cambiado de juguetes, puesto que le siguen gustando los mismos de siempre, pero sí ha cambiado su modo de jugar con ellos. Ha pasado del juego manipulativo o exploratorio, propio del primer y el segundo año, al juego simbólico o imaginario, que suele aparecer en los niños alrededor de los 3 años y que puede prolongarse incluso más allá de los 5, lo que en ningún caso debe ser motivo de preocupación para los padres.

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MÚLTIPLES BENEFICIOS

Es muy positivo que el pequeño dé vida a sus muñecos, que les haga hablar y que transforme una caja de cartón en un automóvil, un gorro en un nido de pájaros o el mantel de la mesa del comedor en una túnica. Este juego de fantasía le ayuda a enfrentarse a sus propias emociones y a desarrollar la estabilidad emocional, a cultivar su imaginación y su fantasía, a pensar, a narrar, a afinar su percepción de los sentimientos y pensamientos del prójimo, a llevarse mejor con los que le rodean y a ser menos agresivo.

Además, observando el comportamiento y los juegos simbólicos del pequeño se pueden descubrir sus preferencias, muchas de las cuales pueden formar parte de su profesión cuando sea adulto.

EL PAPEL DE LOS PADRES

En este tipo de juegos la presencia del adulto ya no es necesaria. De hecho, el niño suele jugar a ellos solo, aunque en ocasiones sí le gusta que el adulto participe un poco. Tenlo en cuenta y desde tu privilegiada posición, no critiques ni dirijas a tu pequeño mientras juega. Tu papel consiste en dejarle inventar a su antojo: sólo así aprenderá a enfrentarse a las situaciones que simula con sus representaciones.

CÓMO FOMENTAR SU IMAGINACIÓN

Los juguetes que más cultivan la imaginación de los pequeños son los que les invitan a crear y a representar situaciones: las casitas de muñecas, las granjas con animales, las cocinitas, las marionetas... Pero también es aconsejable que los padres les facilitemos materiales con los que puedan inventar juguetes.

  • Ofrece a tu hijo cajas grandes de cartón y retales de colores.
    • Dale ropas viejas y disfraces. Le servirán para representar diferentes personajes.
      • Proporciónale esponjas, rollos gastados de papel higiénico, tarteras de plástico, cucharas de madera...
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        • Proponle juegos de representación. Por ejemplo, "adivina qué es mi palo": una caña de pescar, una escopeta, un bastón...

          Cualquier juguete que no contenga piezas pequeñas, cortantes ni punzantes le servirá para hacer estos juegos: vestidos, coches, muñecos... Jugando a imaginar, a "hacer como si fuera...", se lo pasará estupendamente. Sin duda, su inagotable creatividad te sorprenderá.

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