No quiere que nos besemos

Durante su primer año, el niño sólo es consciente de la relación que establece él con los demás, no del trato que mantienen los otros entre sí. Pero a partir del segundo año empieza a darse cuenta de que las personas que le rodean también se quieren, quedan, conversan... Y no puede evitar sentir celos de sus padres, sobre todo si hacen planes sin contar con él.

Por eso intenta separarlos cuando se abrazan, interrumpe sus conversaciones, no quiere que salgan a cenar y le dejen en casa de los abuelos...

Así debéis actuar si vuestro hijo adopta estas reacciones:

  • Explicadle con palabras sencillas, adaptadas a su nivel de comprensión, que el que vosotros os queráis no implica que dejéis de quererle a él y que de la misma manera que él adora a sus amigos y a sus primos, vosotros también os queréis mucho. Así le enseñáis que además de padres sois marido y mujer, es decir, personas multifacéticas, lo que beneficiará enormemente su desarrollo emocional.
  • No dejéis de abrazaros ni de besaros en su presencia, aunque proteste. Así con el tiempo se irá acostumbrando y verá tan natural que seáis cariñosos con él como que lo seáis entre vosotros.
  • Cuando os interrumpa, en lugar de mandarle callar, decidle que estáis ocupados, pero que en cuanto acabéis de contaros una cosa le atenderéis. Así, al ver que le tenéis en cuenta, no se sentirá rechazado. Y le enseñáis a ir siendo más paciente.
  • Para que no sufra cuando salgáis a divertiros sin él, dejadle con alguien a quien conozca perfectamente (y, a ser posible, en vuestra casa). No os vayáis sin despediros; si lo hacéis, al darse cuenta de que no estáis se sentirá muy inseguro. Y para que no piense que os habéis ido para siempre, dadle una referencia clara de cuándo vais a volver ("antes de que desayunes mañana").
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    Con el tiempo vuestro pequeño irá aceptando mejor vuestra relación y superará los celos, hasta el punto de que le encantará que estéis juntos y se disgustará mucho si discutís.

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