A veces se niega a hablar

Hay niños que dejan de hablar en determinadas circunstancias. Su mutismo puede reflejar la existencia de un conflicto interno.

Nuria, de 3 años, se comporta de forma normal en casa, con sus padres, pero en cuanto llega alguien de fuera es incapaz de pronunciar palabra. María, de la misma edad, puede pasarse un día entero sin abrir la boca. Le ocurre siempre que sus padres discuten y cuando la dejan por la noche con sus abuelos. Y Alberto, que está a punto de cumplir los 4 años, se posiciona en el mutismo en cuanto le dejan en la escuela.

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ES UNA LLAMADA DE ATENCIÓN

El mutismo selectivo es una manera de hacerse notar a la que recurren los niños con unos rasgos de carácter determinados:

  • Intenso deseo de afecto.
    • Problemas para relacionarse dentro de su ambiente habitual.
      • Dificultades para tolerar las pequeñas frustraciones del día a día.
        • Timidez muy acusada.
          • Miedo a hacer el ridículo.
            • Nerviosismo y ansiedad.

              Son niños que se sienten mal ante una persona o cincunstancia concreta y recurren a este comportamiento tan llamativo para que sus padres les hagan caso y, sobre todo, para que les ayuden a superar su problema. Y es que los niños que ante una situación difícil optan por no decir ni pío, lo pasan realmente mal. Muchos de ellos, después de estar todo el día callados en el colegio, al llegar a casa estallan en llantos por la angustia a la que han estado sometidos durante toda la jornada. Otros, una vez que los invitados que les hacían enmudecer salen de su casa, se refugian en brazos de sus padres para sentirse un poco mejor.

              TÁCTICAS PARA AYUDARLE

              Debes ayudar a tu hijo a superar su mutismo cuanto antes, para evitar que esta patología del lenguaje acabe cronificándose. Hazlo así...

              • Si le cuesta hablar con su profesora...

                Pide cita con ella y explícale el problema de tu pequeño (lo más probable es que sea ella quien te reclame). Hay varias soluciones que puede poner en práctica en clase para animar a tu peque a hablar:

                – Dedicarle unos minutos en exclusiva todos los días, para que vaya sintiéndose cada vez más confiado.

                – Hacerle preguntas sencillas que pueda contestar con monosílabos.

                – Y aprovechar cualquier intento del niño por acercarse a ella o a sus compañeros.

                • Si le cuesta hablar con otras personas que no seáis su padre y tú...
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                  Debes prestarle atención, pero sin eludir a lo callado que está, para evitar que perpetúe su comportamiento. Jamás le ridiculices ni le regañes por no atreverse a hablar, no le obligues a hacerlo (no servirá de nada) y ponte de su parte: si alguien te pregunta por qué no dice nada, explícale que se trata de una especie de jeugo y que puede hablar perfectamente en cuento quiera. Así demuestras a tu hijo que no das importancia a su mutismo, lo que le animará a ir abandonándolo.

                  En cualquier caso, es importantísimo que rebajes el nivel de exigencia con tu pequeño, que le ayudes a adquirir confianza en sí mismo recordándole las muchas virtudes que tiene y que le marques unos límites bien definidos, que le hagan sentirse muy queridos y protegidos.

                  Si después de practicar estos consejos durante un mes no observas ninguna mejoría en tu hijo, llévale a un psicólogo infantil. Su apoyo resultará definitivo para ayudarle a superar su problema para siempre.

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