"¿Y hoy qué me pongo?"

Tu pequeño empieza a tener sus propios gustos. Si le dejas participar en la elección de la ropa que se va a poner, le enseñas a tomar decisiones y le ayudas a madurar.

Aprender a tomar decisiones es una asignatura muy importante en la vida de todo niño. No sólo favorece su autonomía, sino que a través de la reflexión que le lleva a elegir una opción y no otra, empieza a comprender mejor los motivos que llevan a sus padres el pedirle unas cosas y no otras. Este aprendizaje no es sencillo ni automático. La tarea diaria de vestirse es una ocasión perfecta para avanzar en esta nueva materia de "aprender a decidir".

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LE CUESTA ELEGIR

Tu hijo ya empieza a fijarse en la ropa que lleva, la compara con la de sus compañeros y manifiesta sus preferencias por ciertas prendas. Es el momento de dejarle participar en la elección de sus prendas, pero orientando sus decisiones para que elija bien. Si le abres el armario y le preguntas "¿qué quieres ponerte hoy?", puedes encontrarte con tres sorpresas:

  • Que después de una hora no haya escogido todavía.
    • Que pretenda ir al colegio con un vestido de tirantes en pleno invierno o con un jersey de lana cuando hace calor.
      • Que después de cuatro días consecutivos siga empeñado en ponerse la misma camiseta.

        ORIENTA SUS ELECCIONES

        Para evitar esto, ten en cuenta estas pautas:

        • Limita sus posibilidades de elección a dos o tres prendas solamente. Todavía es pequeño para saber qué es lo mejor enmtre un montón de cosas. Así evitarás discusiones y él tendrá la última palabra.
          • Explícale el porqué de tus decisiones. Así le enseñas a razonar y a comprender los motivos que las sustentan: "hoy no te puedes poner las sandalias porque está lloviendo y te mojarías los pies".
            • Sé tajante en lo que no admita discusión. Si algo no es opinable, díselo de forma directa y no uses una pregunta para exponer una orden. Si hace fresco por la noche y vais a salir, en vez de decirle "¿te pones la chaqueta?", dile "ponte la chaqueta no te vayas a resfriar".
              • En la medida de lo posible, respeta sus gustos. Dentro de las opciones razonables que le des, deja que sea él quien tenga la última palabra. Y si vais juntos a comprar su ropa, escucha su opinión. Sus gustos pueden ir por los colores, el tipo de prenda, el tacto del tejido... Hay niños que son especialmente sensibles a ciertos tejidos y no hay que obligarlos a llevarlos, porque lo pasan francamente mal (es verdad que les producen picor).

                Si respetas las decisiones de tu hijo le enseñas a respetar las tuyas y las de los demás. También le transmites que le valoras, lo que favorece su autonomía personal y fortalece su autoestima.

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