¿Le dejamos ir de excursión?

Zoológicos, granjas-escuela, museos y teatros son los destinos más comunes de las excursiones que organizan los colegios. Estas actividades son experiencias muy constructivas para los niños, con las que disfrutan y aprenden. Por eso conviene que tu hijo participe en ellas.

El aprendizaje "in situ" permite a los niños poner en juego todos sus sentidos y experimentar a través de ellos lo que van aprendiendo en la escuela. Los educadores son conscientes de ello y por eso suelen programar tres o cuatro salidas de este tipo durante el curso, como complemento a la enseñanza que imparten. Y es que fuera de clase los alumnos están más receptivos y se sienten más motivados para experimentar y explorar, dos actitudes idóneas para la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades.

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Las salidas que habitualmente se planifican suelen estar relacionadas con los conocimientos que en ese momento se trabajan en el aula. Así, una visita al zoo o a la granja resuta un apoyo fundamental para una lección que trata sobre los animales o la vida en el campo.

Además, las actividades que los niños realizan durante las salidas son muy diversas y permiten poner en práctica al mismo tiempo conocimientos, actitudes y habilidades nuevas. En la granja-escuela, por ejemplo, además de acercar a los niños al mundo de los animales y las plantas y de familiarizarles con las herramientas de labranza, se suelen organizar talleres en los que ellos pueden actuar o fabricar cosas que luego se llevarán a casa. Hornear pan, hacer queso o fabricar jabón son sólo algunas de las múltiples posibilidades que se ofrecen.

En cualquier caso, el mero hecho de salir de clase permite a los profesores fomentar en los pequeños una serie de actitudes fundamentales para el aprendizaje: atender a los mayores, enterarse de lo que quieren decir los símbolos y las señales de la calle... Sin ir más lejos, caminar juntos por la acera de dos en dos, bajo la mirada del educador, ya les introduce en las normas básicas de educación vial.

¿LE DAMOS PERMISO O NO?

Siendo pequeños, es normal que los niños no paren un segundo y que los padres nos preocupemos pensando en lo que harán cuando no estamos nosotros. Pues bien, este imparable movimiento no debería ser un impedimento para dejarles participar en las salidas extraescolares. La mayoría de los pequeños, por muy rabos de lagartija que sean, se muestran más dóciles en un entorno al que no están habituados que en casa o en el aula. Además, los responsables de estas actividades son los propios profesores, que conocen bien a los alumnos y cuentan con la ayuda de personal de apoyo.

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Por supuesto, si vuestro hijo precisa medicación, se marea o está pasando una etapa delicada, decídselo al profesor y valorad si le conviene participar en la excursión o no, algo que debe quedar descartado si desde el primer momento a él no le hace ilusión ir.

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