Cambiar de casa, una experiencia feliz para los niños

Un cambio de domicilio puede ser una alegría y una fiesta para todos, incluso para el benjamín de la casa, siempre que respetemos sus sentimientos de apego y en la medida de lo posible le hagamos partícipe del evento.

Cualquier novedad en el entorno que rodea al niño supone una fuente de inseguridad para él. Por eso, la primera regla a tener en cuenta antes de mudaros de casa es procurar que esta circunstancia especial no coincida con otra que también sea importante para vuestro pequeño, como quedarse con una nueva cuidadora. Además, conviene que le preparéis con antelación, para que se vaya haciendo a la idea del cambio. Para ello:

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  • Hablad con él del tema con naturalidad y optimismo, y contestad a todas las preguntas que os haga.
    • Si os cambiáis a un piso más grande, contadle que su cuarto será más amplio y podrá invitar a más amiguitos a jugar, y si os cambiáis para estar más cerca del trabajo, haced hincapié en que volveréis antes de la oficina, llegaréis antes a casa y podréis pasar más tiempo juntos.
      • Visitad con él el nuevo barrio antes de mudaros. Así os será más fácil exponerle las ventajas de su próximo entorno.
        • Para que se sienta comprendido, decidle que a vosotros también os da pena dejar vuestra casa, pero que os alegra pensar que vais a seguir estando juntos y que vais a conocer gente nueva y un lugar distinto, algo que siempre es interesante.
          • Aseguradle que no vais a dejar de ver a sus amigos de siempre (y, efectivamente, seguid visitándolos cuando os mudéis).

            SU HABITACIÓN, COMO MÁS LE GUSTE

            Una vez que os trasladéis, procurad que el ambiente de vuestra nueva casa sea parecido al de la anterior; especialmente el de su habitación. Lo ideal es que intentéis mantenerla casi intacta y, si tenéis pensado cambiar la decoración, lo dejéis para un poco más adelante. Llegado el momento, implicad a vuestro hijo en ello y procurad respetar sus gustos y preferencias. Ya sabéis que para evitar posibles accidentes tenéis que convertir vuestro hogar en un lugar totalmente seguro para él, además de que sea confortable y bonito.

            Si los primeros días que estéis en la casa nueva vuestro hijo se muestra algo huraño o triste o veis que le cuesta adaptarse, tened paciencia con él y abrazadle a menudo. Vuestro abrazos son para él el refugio más estable y seguro del mundo, algo que no cambia nunca y que le hace sentirse reconfortado, esté donde esté.

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