Niños que no saben equivocarse

Es dulce, gracioso y simpático... hasta que se equivoca o algo trastoca sus planes. Entonces su encanto se desvanece y se pone realmente insoportable. ¿Qué puedes hacer para que se tome mejor las cosas?

Tu hijo ya hace muchas cosas solo: recoge los juguetes, se lava los dientes, elige la ropa que se va a poner...

Repitiendo conductas y rutinas ha logrado mejorar sus habilidades y esto hace que se sienta “independiente” y orgulloso de sus logros. Lo malo es que cuando las cosas no le salen a la primera, se siente torpe y herido en su orgullo y tiende a enfadarse.

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Puede incluso volver a enrabietarse como cuando era más pequeño. Ello demuestra su falta de tolerancia a la frustración.

Aprender a resistir

Afortunadamente, tú puedes hacer mucho para ayudarle a aceptar las contrariedades del día a día.

No refuerces sus comportamientos negativos. Si para animarle haces por él lo que le ha salido mal y le frustra, le enseñas que enfadarse y llorar son los métodos para salir adelante.

Es mejor que no le hagas caso cuando se enrabiete y que una vez que se calme, le expliques qué ha hecho mal y le animes a intentar la hazaña de nuevo. Tu apoyo será el mejor estímulo para que quiera probar otra vez.

  • Potencia sus actos positivos. Cuando haga algo bien, celébralo con alegría, dale muchos besos y abrazos, llama a los abuelos para decírselo... El refuerzo positivo hará que se sienta más capaz y tenga más ganas de luchar cuando las cosas se compliquen.
    • Repítele a menudo que equivocarse no es fracasar. Explícale que los grandes inventos se han realizado a base de ensayo y error y eso significa que hay que tener paciencia y seguir probando hasta que las cosas salen bien.
      • Predica con el ejemplo. No sirve de nada que le pidas que afronte los problemas de forma positiva si luego tú reaccionas mal ante la menor contrariedad. La actuación de un niño depende mucho de lo que ve en casa. Esfuérzate para darle buen ejemplo.
        • Sé sincera con él. En lo que respecta a algunos temas, todavía es pequeño para entender la verdad, pero hay otros que puede comprender perfectamente. Endulzarle demasiado la realidad es un error, que puede convertirle en presa fácil para la decepción.

          No le sobreprotejas

          Hay padres que “salvan” a sus hijos del menor problema: les defienden en los columpios si algún niño se les cuela, les meten el zapato en cuanto se les sale, en lugar de esperar a que lo hagan ellos...

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          Este comportamiento vuelve a los niños dependientes y “blandos” ante las dificultades. En la vida pocas cosas salen bien a la primera: para aprender hay que cometer errores porque “el que no hace nada, no se equivoca nada”.

          Luchar por mejorar les enseña a ser constantes y responsables. Evita dar todo hecho a tu hijo o se volverá poco luchador.

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