Anima a tu hijo a que salga a jugar

Gracias a los juegos tus hijos pueden aprender muchas cosas. Conoce todos sus beneficios.

No hay que olvidar que el juego libre se basa en la imitación, ya que esto implica algunos beneficios más. Así, los primeros juegos espontáneos que practica el niño son una réplica de lo que hacen sus padres: da de comer a sus muñecos, conduce un volante, regaña a su amiguito si se porta mal...

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De esta forma va asimilando actitudes y habilidades que le serán muy útiles para la vida.

A ello se suma que jugando de este modo el pequeño puede exteriorizar y digerir mejor sus conflictos emocionales internos, tales como los celos del hermanito, la enfermedad de un familiar, el inicio en el cole...

Y es que uno de los grandes problemas de los niños de hoy es que a una edad muy temprana ya han vivido experiencias difíciles de comprender para su todavía limitado raciocinio (el divorcio de los padres, la ausencia de la madre por cuestiones laborales...), y en ocasiones no tienen la oportunidad de asimilarlas a través del juego espontáneo porque después del colegio los apuntamos a actividades extraescolares, o porque no podemos llevarlos al parque...

El caso es que ante una dificultad, muchos peques se sientan frente al televisor o cogen la consola, o sea, se evaden y “engullen” lo que ha pasado, pero no lo digieren, y esto puede llegar a crearles problemas que afloran después.

Por todo ello hay que insistir en el esfuerzo de llevar a los niños al parque a diario o, si no podemos salir a la calle, animarles a jugar un rato en casa, pero a su aire, aunque esto nos obligue a estar más pendientes de ellos que si les ponemos una película de vídeo, porque esta forma de jugar les ayuda a resolver sus dificultades emocionales.

Tanto es así que los psicólogos lo utilizan como método terapéutico para conseguir que los pequeños superen sus dolencias más profundas.

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