Las relaciones sociales de tu hijo

¿Cómo debemos reaccionar cuando nuestro hijo nos dice que sus compañeros no le ajuntan? ¿Hasta qué punto hay que hacerle caso? ¿Cuándo debemos preocuparnos?

Alos 5 años el mundo social del niño se amplía considerablemente. La familia deja de ser su único punto de referencia y ahora su colegio, con su profesora y sus compañeros, es para él su segunda casa.

En cada clase se forma siempre algún grupo en el que uno es el líder, otro el segundo de a bordo y el resto los seguidores.

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Todos los niños desean ser aceptados en la panda y lo que más temen es quedarse fuera de ella. En muchos de sus entretenimientos se ve reflejado este aspecto: no se trata tanto del juego en sí, sino de quién participa y quién no.

Por eso la frase “no me ajuntan” es tan frecuente a esta edad en la que están descubriendo las reglas del juego social y cada uno lucha por tener un lugar dentro del grupo.

Tu reacción ante su queja

Generalmente los niños suelen utilizar la frase “no te ajunto” como medio para conseguir algo de otro pequeño: que les preste sus lapiceros nuevos, que comparta con ellos el bocadillo, que no se chive de que han encharcado el suelo del cuarto de baño...

Como todos quieren ser miembros integrantes de la pandilla, este comentario es un arma realmente poderosa.
Intenta no preocuparte cuando tu hijo te comente que sus amigos no le ajuntan. Es algo que les sucede a todos los niños alguna que otra vez.

Si te quedas más tranquila, cuando vayas a buscarle al colegio pregunta a su profesora sobre su integración en la clase.

Ya verás cómo te confirma que siempre tiene a alguien con quien jugar. De todos modos, para consolar a tu hijo cuando acuda a ti con esa queja...

  • Escúchale y demuéstrale que le comprendes. Frases como “veo que hoy te has sentido solo” le ayudarán a sentirse mejor de forma inmediata.
    • Da al asunto la importancia que se merece. No ignores el tema, porque esto implicaría negar sus sentimientos, pero tampoco lo magnifiques, porque tu hijo podría obsesionarse con que no le quieren, lo que no es cierto. Intenta ser objetiva, pregúntale con quién estaba jugando y qué pasó realmente.
      • Respeta su deseo de ser como los demás. A esta edad el niño empieza a enjuiciarse a sí mismo comparándose con sus compañeros. Por eso, si se empeña en llevar los pantalones un poco caídos “porque todos van así”, conviene acceder a su capricho. Ningún niño quiere ser diferente a los demás.
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        En cualquier caso, si tu pequeño lleva un par de semanas quejándose de que sus compañeros no le quieren, le notas triste y le da mucha pereza ir al colegio, pide cita con su profesora, porque puede tener problemas para relacionarse y hacer amigos. Si ella, efectivamente, te lo confirma, trazad un plan conjunto para ayudarle a entablar amistades. 

        Por ejemplo, sería bueno que la profesora le sentara con un niño muy popular y bien aceptado entre todos los compañeros y que le encargara tareas que fomentaran su sociabilidad, como repartir los folios. Y en cuanto a ti, llévale al parque donde suelen jugar los niños al salir de clase e invita a algún compañero a merendar a vuestra casa de vez en cuando.

        Así no tardará en tener amigos y en ir al colegio más contento.

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