A tu hijo le encanta hacer ruido

A tu hijo le entusiasma hacer ruido, algo que a ti te pone de los nervios. Descubre el porqué de su nueva manera de divertirse (es muy frecuente a su edad) y cómo puedes paliar las molestias que te acarrea.

Apartir de los 9 meses el bebé es capaz de coger con firmeza dos juguetes, uno en cada mano, y de golpearlos en sentido vertical y horizontal, provocando un ruido constante, atronador.

Esta nueva destreza resulta muy molesta para todos los que convivís con él.

Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que estimula su desarrollo en múltiples sentidos:

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  • Mejora su habilidad manual.
    • Le proporciona nuevos datos acerca de los objetos que le rodean: el bloque de madera que golpea contra el suelo hace un ruido distinto al biberón, el peluche no suena, la pelota rebota...
      • Le descubre las relaciones causa-efecto y le demuestra que él puede hacer que sucedan cosas a su alrededor: puede provocar ruidos, cambiar las cosas de lugar, romperlas... ¡y llamar tu atención! Descubrir su influencia en el ambiente que le rodea y en los demás es un paso importantísimo para el desarrollo de su inteligencia.

        Alrededor del primer año tu hijo va a empezar a dar un significado simbólico a sus juegos, algo que tiene mucho que ver con el ruido. El coche que hasta hoy era un objeto silencioso, ahora se convierte en un automóvil casi de verdad, cuando lo arrastra por el suelo y por las paredes de toda la casa haciendo “¡ruum, ruum, ruuummm!”.

        Y esto favorece su creatividad y su inteligencia.

        En esta etapa le entusiasmarán los juguetes que hacen ruido al apretar un botón o accionar una palanca, así como los instrumentos musicales infantiles. Disfrutará enormemente golpeando un tambor, aporreando un piano, tirando de las cuerdas de una guitarra, agitando unas sonajas...

        Así será más soportable

        Para que puedas darte el gustazo de verle disfrutar y aprender a sus anchas sin que se te ponga dolor de cabeza, adopta estas “medidas preventivas”:

        Pega un buen trozo de cinta autoadhesiva en los altavoces de sus juguetes (el volumen bajará considerablemente) y forra el palo de tocar el tambor con una tela gordita (su sonido será más sordo y mucho menos molesto). Haz lo mismo con sus sonajeros.

        No te dejes llevar por la primera impresión cuando vayas a comprarle un juguete y adquiérelos de goma o de plástico, aunque no sean tan bonitos como los de metal.

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        Su sonido resulta bastante más soportable.

        Elige “con ojo” los objetos caseros que le dejas para jugar: tu hijo no hará el mismo ruido al golpear con una cuchara de madera que con una de metal, ni tampoco es igual que dé golpes sobre una cazuela que sobre la tabla de madera para cortar embutidos o sobre una bandeja de plástico.

        Y como ya tiene edad para empezar a entender las normas más sencillas, déjale muy claro dónde, con qué y cuándo puede jugar a golpear, y dónde, con qué y cuándo no puede hacerlo. Por ejemplo, puede dar golpes con sus dados de madera encima de la trona mientras le haces la cena, pero no con la cuchara mientras se la come.

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