No es malo que los niños se aburran

"Me aburro" es una de las frases de los pequeños que más nos horroriza escuchar a los padres. Y no debería ser así, puesto que está psicológicamente demostrado que no es malo que los niños se aburran.

En cuanto vemos que nuestros hijos no saben qué hacer, intentamos distraerles con mil y una propuestas, a veces incluso demasiado caras para nuestro bolsillo, y actuar así es un error. Para ellos, porque les malcriamos y les acostumbramos a dárselo todo hecho y planificado, lo que les hace aún más dependientes de papá y mamá. Y para nosotros, porque acabamos agotados, nerviosos e incluso frustrados si nuestras propuestas no son del agrado de nuestros pequeños.

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BENEFICIOS DEL ABURRIMIENTO

Por eso, la solución cuando los niños se quejan por esta causa es... dejar que ellos mismos busquen una alternativa. Y es que sólo si se aburren son capaces de encontrar con sus propios recursos algo con lo que motivarse. Aburrirse es una ocasión perfecta para que los pequeños...

– Piensen por sí mismos, en lugar de esperar a que lo hagamos por ellos.

– Abran su mente a nuevas ideas.

– Desarrollen su creatividad y su imaginación.

– Se hagan más autónomos e independientes.

No hay duda de que un niño aburrido es un niño con muchas posibilidades de descubrir un entretenimiento nuevo o una faceta de su propia personalidad que hasta ahora desconocía, algo que le distraerá, le satisfará y mejorará su autoestima notablemente.

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