Así afecta a los niños lo que les decimos

Aunque nuestros hijos nos saquen de quicio alguna vez, debemos pensar antes de hablar. Nuestras palabras les influyen mucho.

Es normal que nuestros hijos nos saquen de quicio alguna (o muchas) veces. Y, como somos humanos, es normal que en ocasiones nos enfademos tanto que no controlemos nuestras palabras y digamos lo primero que se nos pasa por la cabeza.

Pero, como también somos adultos y queremos lo mejor para nuestros hijos, conviene que cuando estemos tranquilos hagamos una reflexión sobre el asunto encaminada a cambiar nuestra reacción en las siguientes ocasiones de enfado. Y es que hablar mal a los niños es más perjudicial para ellos de lo que pensamos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Por qué les influye tanto

A los niños les afecta mucho todo lo que les decimos, por dos motivos:

  • Porque aún no saben cómo son realmente y van construyendo su personalidad basándose en lo que nosotros comentamos de ellos.
  • Y porque como todavía no son capaces de entender los giros del idioma, ni la ironía, ni algunas metáforas, interpretan nuestras palabras literalmente, al pie de la letra.

    Evitemos estas actitudes

    La siguiente vez que nos enfademos, conviene que intentemos mantener la cabeza lo más fría posible y que pensemos lo que vamos a decirles y el tono que vamos a emplear con ellos. Jamás debemos amenazarles con hacerles daño ("¡te voy a poner el culo morado!") ni con dejar de quererlos si se portan mal ("vamos a cambiarte por otro niño").

    Y tampoco hay que aludir a sus miedos para convencerles de que hagan algo ("si no te lo comes todo tendremos que ponerte inyecciones") ni recordarles a cada momento lo que hacen mal ("es que no das una").

    Hablarles en voz alta es otro error, porque las voces demuestran que hemos perdido el control de la situación y nos quitan autoridad.

    Lo que sí hay que hacer

    En lugar de lo anterior, debemos procurar dedicarles más frases de aprobación que de reproche. Está demostrado que fijarnos en lo bueno y resaltar lo positivo tiene muchísimo más efecto que criticarlos.

    Además, es importante destinar un rato diario a hablar y a cambiar impresiones con ellos tranquilamente. Es una forma muy pedagógica de evitar herirles y de ayudarles a adquirir seguridad en sí mismos, demostrándoles que les queremos como son y que siempre vamos a estar a su lado.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo