Niños lectores

Te damos cinco trucos para que tu hijo aprenda a leer jugando. Se lo pasará en grande y asociará la lectura con el ocio y no con el colegio.

Debes tener en cuenta que el proceso de aprendizaje de la lectura es largo: si enseñas las primeras letras a un niño de 3 años, hasta los 4 o los 5 no sabrá leer. Incluso puede que llegue a Primaria sin hacerlo, pero al menos estará familiarizado con la letra escrita y asociará los libros a momentos de felicidad.

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María Caparrós y Luis Jaén enseñan a los padres un método para que inicien a sus hijos en la lectura a través de cinco pasos, que también son cinco juegos para divertirse juntos ¡Toma nota!

Exploradores del espacio

Las letras ocupan un espacio en la página y cada una tiene una forma distinta. Por eso el primer paso para enseñar a leer es explorar este espacio. Practica un sencillo juego: pinta todas las letras del alfabeto en carteles muy grandes y extiéndelos en el suelo.

Después, recorre con tu hijo la forma de las letras mientras entonáis una canción infantil o una rima inventada por vosotros. Por ejemplo, coge las manos de tu hijo para jugar al corro de la patata sobre la letra “o”.

Trabalenguas para peques

El niño debe discriminar correctamente los sonidos antes de aprender las letras. Para que adquiera esta habilidad y favorecer la articulación, inventa trabalenguas con las letras.

Construye frases que sólo contengan una vocal, como “ese pez se mece en el tren, bebe leche, bebe té”. Cuando hayáis terminado con las vocales, seguid con las consonantes (“rema el reno, rema la rana, ríen y reman el reno y la rana”, por ejemplo). Escribe las rimas en carteles grandes mezclando letras y dibujos.

Palabras inventadas

Cuando sepa distinguir las letras, podrá empezar a jugar con ellas. Escribe letras y sílabas sencillas en distintos carteles y pídele que forme tres o cuatro palabras, ciertas o inventadas por él. Leed juntos cada una de ellas y buscadlas en el diccionario para averiguar si existen y conocer sus significados.

A medida que avances en el método, el niño formará palabras más complicadas. Después, enséñale los carteles a la altura de sus ojos y léelos con entusiasmo, rápidamente, sin pedirle respuesta. Por último, cuelga los carteles en la pared de su cuarto para que pueda recordar las palabras aprendidas.

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Cuentacuentos animado

Es el momento de utilizar los libros. Escoge un cuento (corto y apropiado a su edad) cuyos protagonistas sean un personaje mayor y otro pequeño (por ejemplo, mamá osa y su osito). Personaliza el cuento con carteles que contengan palabras tiernas (por ejemplo,“beso” o “chiquirritín”). Lee con tu hijo señalando las letras y los dibujos. Después, escribe dos carteles con los nombres de los protagonistas, uno para ti y otro para él; colgaos los carteles y escenificad juntos el cuento.

Los garabatos y yo

Escribir fomenta la lectura, pero a los niños les cuesta más que leer: por este motivo deberás dejarlo para el final. Dale una hoja y pídele que escriba una de sus palabras favoritas: “yo”. Recorta de una revista dos o tres palabras que puedan añadirse a “yo”, como “olé” o “viva”. Leedlas juntos varias veces.

Después ayúdale a escribir “yo soy…” y pinta carteles con palabras para completar la frase (“amor, cielo, guapo…”). Repite la operación con “mamá” y “papá” hasta que pueda utilizar palabras más complicadas.

Y no te olvides de...

En este proceso de iniciación a la lectura, te darás cuenta de que la pasión de tu hijo por las letras es voraz, gozosa y caótica. No intentes dirigirle a toda costa. “Hay que dejar que participe: la lectura es una casa con muchos cuartos y cada uno debe elegir la habitación en la que quiere quedarse”, opina Caparrós.

También notarás que, aunque aprenda algunas letras o palabras escritas, es pequeño para querer leer solo, y para morirse de risa o de emoción con un libro. Aún tendrás que leerle e interpretar con él las historias que surgen de las páginas.

Y si no quiere leer o no está preparado, no te preocupes ni le fuerces. Cada niño descubre la lectura a un ritmo diferente. Deja a su alcance letras y libros para que dentro de poco tiempo sienta el deseo de leer. Y de seguir leyendo. Mientras tanto, siéntale en el mejor sillón del mundo, tu regazo, y disfrutad juntos de las increíbles aventuras narradas en los libros.

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