Niños con ganas de leer

Puedes iniciarle en la lectura, aunque sea tan pequeño, si quiere y si está listo. El método: jugar a leer, sin exigencias, combinando las letras y la diversión.

Pregunta a un niño de 6 años cuándo aprendió a hablar y pensará que le tomas el pelo; él no recuerda ningún día de su vida en el que no hablara por los codos. Pero no lo logró por arte de magia, le enseñaron mamá y papá, hablándole a todas horas, susurrándole palabras de cariño, estimulando su lenguaje oral, cantándole nanas…

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Sin embargo, cuando se trata de la lectura los mismos padres dejan su aprendizaje exclusivamente en manos de los profesores, y para el niño a menudo se convierte en una aburrida tarea escolar.

“Iniciarle en la lectura y fomentar su gusto por los libros es una tarea conjunta de padres y pedagogos. La palabra escrita es una de las llaves para descifrar el mundo; cuanto antes se entregue al niño, más se estimula su curiosidad innata”, opina María Caparrós, educadora infantil que lleva dos décadas enseñando a leer a niños de 3 años.

Pero los padres deben tener en cuenta que en esta tarea no caben las obligaciones estrictas. Como recuerda el escritor francés Daniel Pennac en Como una novela, “el verbo leer no soporta el imperativo. Es una aversión que comparte con otros verbos, como amar o soñar.

Claro que siempre se puede intentar: ¡Ámame! ¡Sueña! ¡Lee! Te ordeno que leas. ¿Resultado? El niño se ha dormido sobre el libro”. Si quieres iniciar a tu hijo en la lectura, tienes que convertir el aprendizaje en un juego y en un placer compartido que estreche vuestros lazos afectivos.

Un buen momento para aprender

La primera pregunta de los padres es: ¿a qué edad puede aprender a leer? “Muchos niños de 3 años tienen la madurez cognitiva suficiente como para iniciarse en la lectura: ya saben hablar, tienen un vocabulario de entre 800 y 1.000 palabras y se expresan correctamente. Además, se encuentran en una etapa especialmente sensible para hacerlo porque les encanta explorar el mundo que les rodea”, asegura María Caparrós.

El niño va por la calle y después de ver en varios rótulos una firma comercial, sabe “qué pone ahí”. Le enseñas la marca de sus cereales preferidos e interpreta los símbolos. “Ésta es la base de la lectura. No tiene otro misterio. Basta aplicar unas premisas sencillas, las mismas que utilizamos cuando enseñamos a hablar a nuestros hijos: estimulación y repetición, aliñadas con juegos, canciones y amor”, explica Luis Jaén, pedagogo.

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Y lo más importante: muchos niños pequeños muestran deseos de leer. Aún no asocian la lectura con el colegio ni creen que es una obligación o una alternativa educativa a otras diversiones. Los libros forman parte de momentos de juego, placer y relajación compartidos con mamá y papá. Por eso es frecuente que tu pequeño pregunte “¿Qué pone aquí?” cuando mira un cuento o cuando pasáis juntos las páginas de un libro.

Sin embargo, si tu hijo no desea aprender o crees que aún no está preparado, no le obligues. Ofrécele libros, lee con él, cuéntale historias, estimula su lenguaje oral: ya se acercará a la lectura (entender que las letras forman palabras) cuando esté listo.

Claves para que lea

Para que tu hijo aprenda a leer, tienes que introducir la palabra escrita en su vida, sobre todo en momentos de felicidad y afecto. Anota estos consejos: 

  • Letras por doquier. Del mismo modo que le hablas a todas horas para estimular su lenguaje oral, deja a su alcance libros, tebeos y pósters, señálale las letras de la marca de sus cereales favoritos, juega con él a leer letreros en la calle, visita librerías y bibliotecas…
    • Repetir y repetir. Igual que repetías las mismas palabras a tu hijo cuando era un bebé para que aprendiera a hablar, tendrás que repetir una y otra vez los juegos para que lea. Al principio no significarán nada para él, pero pronto descubrirá que esos trazos escritos tienen vida. Y no se cansará de jugar contigo a leer porque así consigue tu atención y tus mimos.
      • Lo bueno, si breve… Los estímulos breves y rápidos son los más eficaces. Los juegos, las rimas, las canciones y los libros deben ser cortos y tener un buen ritmo para captar la atención del niño. Y si notas que se cansa o se aburre, déjalo para otro día.
        • Sin presión.Si das a tu hijo suficiente estimulación, sin exigir resultados ni establecer controles, desarrollará su capacidad lectora y descubrirá poco a poco los secretos de la gramática y el significado de las palabras. Celebra sus esfuerzos, no sus aciertos, y no le regañes cuando se equivoque. Corrígele con suavidad y afecto.
          • Placer compartido. Es un juego, procura que no falten las risas, canciones y besos. ¿Cuándo podrá leer? No se sabe. Recuerda que lo importante no es llegar antes, sino el viaje divertido hacia la lectura.
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