Dormir fuera de casa: una aventura de niños

Pasar la noche fuera de casa puede ser una experiencia enriquecedora y divertida para tu hijo. Para que todo salga bien, prepara la visita y presta atención a los detalles.

Para la mayoría de los niños, pasar una noche fuera de casa es una emocionante aventura. Pero, como todas las aventuras, puede provocar pequeños miedos. Para que nada estropee este día tan especial, prepara a tu hijo y a sus anfitriones con cierta antelación.

Consigue que le ilusione

A esta edad lo más frecuente es que el niño ya haya vivido la experiencia de dormir en casa de los abuelos, unas personas muy importantes en su vida. Su amor incondicional, su experiencia y el tiempo que dedican a sus nietos les convierten en unos canguros excepcionales, y por eso es conveniente que sean los primeros anfitriones del niño.

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Sin embargo, si se trata de la primera vez o el niño se va a quedar en casa de un amigo o de un familiar con el que no tenga tanto trato, debes preparar la visita con más esmero. Para facilitar la experiencia, sigue estas pautas:

  • Si es la primera vez, déjale en casa de alguien con el que tenga confianza, como los abuelos o los tíos. Pospón la noche de pijamas en casa de su amiguito para más adelante, cuando esté acostumbrado a dormir fuera.
    • Propónselo un par de días antes como una actividad divertida, no como una obligación. La primera vez es mejor que la casa donde vaya a quedarse esté cerca de la vuestra, y que no se trate de una necesidad. Así será más fácil hacer frente a imprevistos (como ir a buscarle si llora desconsoladamente).
      • Si sabes que dentro de unas semanas tendrás que dejarle a dormir en casa de unos amigos, haz un ensayo unos días antes para que tu pequeño se acostumbre; así sabrás que todo irá bien cuando llegue el gran día.
        • Dile en qué cuarto va a dormir y propón a los anfitriones que le dejen un lugar exclusivo para su ropa y sus juguetes. Así el pequeño sentirá que tiene su sitio y estará más cómodo y seguro.
          • Llévale con tiempo para que pueda pasar un rato disfrutando con sus abuelos o sus amigos antes de cenar y acostarse. Así escuchará sus historias, prepararán juntos la cena y tendrán tiempo para jugar o leer.
            • No olvides que en su maleta, además del pijama y el cepillo de dientes, debes incluir alguna pertenencia de tu hijo que le dé seguridad, como su oso de peluche o el libro de cuentos que le leéis antes de acostarle.

              Anfitriones preparados

              Para que todo salga bien no basta con que vuestro hijo esté ilusionado; también hay que preparar a los anfitriones y explicarles los hábitos de sueño del niño y sus “rarezas”: si duerme de un tirón o se despierta con frecuencia, si madruga o es un dormilón, si tiene pesadillas o si sabe ir solo al baño.

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              También les vendrá bien conocer los truquitos que empleáis para que cene o se vaya a dormir o para calmarle cuando está nervioso o tiene pesadillas…
              Lo mejor es mantener en la medida de lo posible las costumbres de casa, especialmente la hora de la cena y la de irse a la cama. Romper las rutinas puede alterar al pequeño.

              Pero aunque es importante que se mantengan las normas, puedes regalar un “extra” a tu hijo por dormir fuera de casa: ver dibujos en la tele, elegir la cena o darle las natillas de la abuela de postre en lugar de la fruta que suele comer. Estas pequeñas cosas harán que la aventura de dormir fuera sea un éxito, digno de repetirse.

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