Enseña a tu hijo a nadar

Tu hijo aún no sabe flotar, ni bucear, ni dar una brazada... No te preocupes: aprender a nadar a esta edad tiene sus ventajas, ya que mejora la propulsión y el equilibrio.

Nadar es una diversión y una actividad muy saludable, ya que favorece la motricidad, la coordinación, la circulación sanguínea, la capacidad respiratoria y los reflejos. Además, despierta el apetito.

A la mayoría de los niños les encanta el agua y algunos aprenden a nadar desde muy pequeños. Sin embargo, muchos a los 5 años siguen usando flotador o manguitos. Y algunos (pocos), ni siquiera, porque tienen miedo al agua.

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Que tu hijo aún no sepa nadar no debe ser un motivo de preocupación para ti. Lo importante es que disfrute en el agua. Además, aprender a esta edad tiene sus ventajas, pues ahora percibe mejor su cuerpo en el agua, ha mejorado su coordinación y su equilibrio, puede propulsarse con las piernas y aguanta mejor la respiración. El verano es la época ideal para enseñarle a nadar, siempre que se emplee el método adecuado (en las páginas de direcciones os informamos sobre cursillos) para que no coja miedo.

Una actitud positiva

Conseguirás que tu hijo mejore sus habilidades natatorias si compartes sus juegos acuáticos. Si le da miedo el agua, empieza con juegos en la ducha o con accesorios divertidos como regaderas y pistolas de agua y con canciones como “la manga riega” o “que llueva, que llueva”.

Y si sólo se mete en la piscina con flotador, anímale a jugar sin él en donde no cubra: “nadar” sujeto a tus manos, sumergirse para coger un objeto del suelo... Ten en cuenta su carácter y sus habilidades: si le gusta el fútbol, jugad con una pelota hinchable; si se pasa el día corriendo, anímale a divertirse haciendo bailes en el agua.

Es muy importante que no le transmitas tus experiencias negativas en el agua. Resta importancia a los contratiempos que pueden surgir en la piscina y dile a menudo lo divertido que es nadar.

¿Quién dijo miedo?

A menos que hayan sufrido experiencias negativas previas, los niños no suelen tener miedo al agua. Sin embargo, puede que el tuyo reaccione con llantos la primera vez que acude a una clase de natación. Se debe a que se encuentra ante una situación desconocida y esto le provoca angustia. No tiene importancia y seguro que, con la seguridad que le da el monitor, se le pasa pronto. Sin embargo, si eres tú quien le enseña, no le fuerces a entrar en el agua porque sólo conseguirás agravar sus temores.

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Quédate con él jugando en la orilla hasta que se despierte su curiosidad y le apetezca entrar.

Ten en cuenta también que algunos pequeños rechazan la piscina porque el agua les resulta demasiado fría o porque les asustan los salpicones de otros niños.Si le pasa al tuyo, procura ir a una que tenga una temperatura del agua agradable y a una hora en la que haya poca gente. Con o sin profesor, lo importante es que consiga estar a gusto en el agua. Y así, jugando, aprenderá a nadar.

con estos juegos aprenderá mejor

Si quieres que tu hijo aprenda a nadar con más facilidad, apunta estos juegos acuáticos:

  • Burbujitas. Dale a tu hijo una cañita y anímale a soplar dentro del agua: así aprenderá a sacar el aire desde debajo del agua.
  • Arre, caballito. Súbelo a tu espalda y nada despacio. Si ya ha hecho alguna inmersión, dile que coja aire y sumérgete durante unos segundos.
  • Esquí acuático. Arrástrale cogiéndole de los brazos mientras él da pataditas con los pies. Así mejorará su propulsión.
  • La serpiente. Ponle a flotar boca arriba, sosteniéndole la cabeza y la espalda. Muévelo en zig-zag, como si fuera una serpiente.
  • La rana. Enséñale a saltar desde el borde, cogiéndole primero desde abajo con las manos. Después anímale a saltar sin ayuda, pero de pie, no de cabeza.
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